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Historias de Liberty City: Bombardear el Platypus

Hoy voy a tratar de hacer una entrada un tanto fuera de lo habitual en Mansión Dominator. Para captar la atención de los lectores un poco más dentro de lo que cabe, voy a escribir una historia basada en hechos reales de una quedada reciente en el videojuego Grand Theft Auto IV, con ciertas modificaciones para que sea lo más interesante posible. La historia está basada en nuestras experiencias durante la misión “Bombardear la Base II” del multijugador de este videojuego, que, a pesar que tuvo final feliz (la única misión de la noche que acabó en condiciones), pasamos muchas dificultades estúpidas durante el juego, con algunas anécdotas que difícilmente se me olvidarán (del descojone que me pegaba con cada anomalía que pasaba). Espero que os guste este prototipo de entrada y, si la cosa funciona, no se quede en el olvido.

Era una magnífica noche en Algolquin, el núcleo urbano de Liberty City. Las calles estaban llenas de luces y mucha gente estaba de fiesta, disfrutando bajo la luz de la brillante luna. Tampoco había ningún tipo de guerra entre mafias, algo que sorprendía a mucha gente, pero tranquilizaba el ambiente de la isla. En un lugar de la avenida Frankfort, había un edificio de cuatro plantas, donde la tranquilidad que se respiraba afuera no tenía nada que ver con la que tenían montada allí dentro. El edificio pertenecía a la organización “Mansión Dominator”, un grupo de mafiosos que hacen el trabajo que sus clientes les pide hacer, a cambio de una buena suma de dinero. El salón principal era una habitación medianamente grande y muy desordenada, llena de humo y con un arsenal bastante completo para ser de una pequeña banda de matones a sueldo. El líder, Leviathan, estaba sentado redactando un artículo en el blog mientras algunos integrantes del grupo discutían sobre quién llevaría el grupo cuando Leviathan esté ausente.

-Conozco a Leviathan desde que se metió en este tipo de negocios -dijo Kaiser con tranquilidad-. A veces hasta le daba varios consejos para mantener el local y para exigir al cliente que nos ceda más pasta para el trabajo que nos disponíamos a hacer. Creo que merezco ser el que lleve las riendas de la organización cuando él no esté disponible.

-¡Ni de coña! -exclamó Eric indignado- He mimado este local como si fuera mi hogar, y he cuidado de cada uno de vosotros cuando más lo habíais necesitado como si fuéramos una familia. ¿Habéis hecho algo realmente útil desde que fundamos MD? Creo que soy el adecuado para dirigir nuestros próximos movimientos cuando Leviathan no esté en condiciones de liderar nada.

-Woa, tranquilo, Eric -reclamó Kaiser, sin asombrarse demasiado por la ofensiva reacción de Eric-, solo estoy dando una sugerencia para que las cosas no se desmadren en caso de emergencia.

-Yo desde luego no estoy interesado en liderar el grupo -añadió Tito-, ya que conlleva una gran responsabilidad. Además, creo que Leviathan debería de ser el que elija el administrador provisional, no vosotros.

Ante esta última afirmación, Eric y Kaiser se callaron, esperando que Leviathan les respondiese, pero no dijo nada.

Al fondo de la habitación se podía ver a Scorpio, que ignoraba completamente el tema mientras lanzaba granadas a las palomas de la azotea de enfrente.

Alguien llamó a la puerta.

Eric, Kaiser y Tito se peleaban por llegar a la puerta y bajar al portal.

-¡DETENEOS! -gritó Leviathan.

Los tres se detuvieron para mirar a Leviathan. Scorpio también detuvo su actividad para oír lo que tenía que decir.

-¿No os habéis parado a pensar que podría ser la policía? Si descubren nuestra identidad y ven que no somos simplemente redactores de un blog de videojuegos, pueden meternos entre rejas, y la vida es muy bonita como para pasarla tras los barrotes. Oculten las armas y luego abran la puerta con total normalidad.

Y el grupo empezó a “limpiar” el garito. Tito guardó las escopetas debajo de la cama de Gondor, que dormía con felicidad y rodeado de baba por toda la almohada. Eric escondió las pistolas y los subfusiles detrás de los libros de temática adulta. Scorpio puso el lanzacohetes en vertical en una esquina de la habitación y puso un ramo de flores en la ranura del misil. Leviathan aprovechó que estaba ocupado para robarle un par de granadas. Kaiser bajó para abrir la puerta. Tras un rato de silencio, regresó con una carta.

-¿Qué es eso? -preguntó Tito.

-Una carta de Hogwarts -respondió Kaiser-. Felicidades, Tito; te han admitido.

-No seas gilipollas, Kaiser -contestó Tito con impaciencia-, y dinos de una vez qué pone en esa carta.

-No -contestó seriamente Leviathan-. Puede haber micrófonos escondidos en la habitación. Simplemente leámosla en silencio y luego la quemamos.

-¿Puedo quemarla yo? -pregunto Scorpio emocionado.

-¿Tan excitante es quemar una puta carta? -dijo Leviathan.

-Venga, tío -reclamó Scorpio decepcionado-, que sabes que a mí me gusta quemar y volar cosas, vivas o no.

-Ains, de acuerdo -respondió Leviathan sin ganas de escucharle más.

Al día siguiente, cuatro de los integrantes del grupo bajaron y se montaron en un Rebla negro. Leviathan, Eric, Tito y Scorpio se disponían a hacer el encargo de Kenny Petrovic, un criminal ruso muy famoso por sus crímenes. El objetivo era frustrar los planes de los albaneses, que querían sacar coches del país sin el permiso de Petrovic en el Platypus, un barco que está atracado al oeste de Broker, en el río Humboldt. El cuarteto mafioso debe robar primero unos explosivos cargados en una furgoneta de seguridad. Una vez tengan los explosivos deben ir al helipuerto de Algolquin y volar hasta el Platypus para colocar los explosivos alrededor del barco. Leviathan se sentó en el asiento del conductor, Eric como copiloto y Scorpio y Tito en la parte trasera del vehículo.

-Bien, este es el plan -comenzó a explicarles Leviathan mientras giraba la llave de contacto-. Vamos a intentar robarles la furgoneta mientras Kaiser les bloquea el paso. En cuanto se detengan y salgan del vehículo, que seguramente estará blindado, les cosemos a tiros y nos llevamos los explosivos. ¡No quiero fallos! Petrovic nos va a dar 4.500 dólares a cada uno por volar el Platypus, así que no hay margen de error. ¿Está claro?

Todos asintieron. Leviathan giró a la izquierda para salir del aparcamiento del local y recorrieron la avenida Frankfort. Mientras conducían, Tito intentaba quitarle las granadas a Scorpio, porque éste no podía resistir la tentación de lanzarlas por la ventana. Cuando llegaron a la intersección de la calle Topaz, Leviathan no giró a la derecha, sino que continuó un poco más hacia delante, al Burger Shot que hacía esquina entre estas dos calles, y entró… sin bajarse del coche. La gente miraba asombrada cómo Leviathan echó abajo las puertas del restaurante y se colocó en la cola, atropellando a los clientes.

-Quiero una Heart Stopper -dijo Leviathan a la mujer que les estaba atendiendo mientras bajaba la ventanilla- con una eCola grande y patatas fritas me…

-¿Qué demonios se cree que hace? -interrumpió la mujer furiosa- ¡Va a tener que pagar los daños que ha provocado!

-¡Yo no tengo la culpa de que no tuvieran un McAuto, y vamos con prisas! -exclamó Leviathan- ¡Vaya puta mierda de servicio es este! ¡Me largo del local!

Leviathan salió del restaurante marcha atrás, atropellando a una anciana. Eric se estaba descojonando, y más aún cuando vio que Tito le robó la cartera a un señor que se había desmayado del susto. Cuando se alejaron a través de la calle Topaz, escucharon una tremenda explosión. Cuando miraron, vieron una gran nube de humo saliendo del Burger Shot. Todos miraron a Scorpio.

-¡Mirad! -exclamó Eric- ¡Esa parece ser la furgoneta!

Y efectivamente, era la furgoneta que contenían los explosivos. La reconocieron porque Petrovic adjuntó una foto del vehículo en la carta. La furgoneta estaba siendo escoltada por dos Landstalker lleno de agentes; uno delante de la furgoneta y otro detrás. La cosa no iba a ser tan fácil como parecía, y menos cuando Kaiser no apareció en el punto indicado. Tenían que improvisar.

-Oh, genial -suspiró Leviathan-, ¿y ahora qué?

-Tengo una idea -comenzó a hablar Tito-. Yo y Eric nos bajamos, robamos otro coche y embestimos a los que van delante, mientras que vosotros vais a por los que están detrás de la furgo. Total, todavía no nos han visto

-Buena idea -dijo Eric-. Para aquí y nosotros nos bajamos para robar otro coche.

-De acuerdo -afirmó Leviathan-.

E inmediatamente se paró, haciendo que el coche de atrás se estrellase contra el Rebla. El conductor del coche de atrás se bajó y se dirigió a la ventana del conductor, donde estaba Leviathan. Éste bajó la ventanilla y, antes de que el furioso conductor abriese la boca para hablar, le metió un tiro entre ceja y ceja, dejándolo en el suelo lleno de sangre. Eric y Tito se bajaron del coche y subieron al vehículo del difunto conductor, girando a la izquierda en la avenida Denver. Leviathan y Scorpio comenzaron a perseguir a la furgoneta, que había girado a la izquierda en la intersección de la avenida Bismark.

-Cuando lleguemos -dijo Scorpio- ponte a la derecha del Landstalker. Le quiero dar una sorpresita.

Se pusieron a la altura del Landstalker por la derecha, sin levantar sospechas. El convoy se detuvo; Eric y Tito ya habían disparado a los agentes del vehículo que lideraba la marcha, y en cuanto los agentes del Landstalker trasero se dieron cuenta, Scorpio ya había disparado con su lanzacohetes, volándolo por los aires.

-¡Woah! -exclamó Leviathan- ¡Ten más cuidado, Scorpio! ¡Podrías haberle dado a la furgoneta con los explosivos y habrías volado media Algolquin!

-Pero no ha sido el caso, ¿verdad? -contestó Scorpio- Una lástima, habría sido un gran espectáculo.

-Ya disfrutarás el espectáculo cuando volemos el Platypus -dijo Leviathan mientras abandonaba el vehículo.

Tan pronto como posaron sus pies en el asfalto, las puertas traseras de la furgoneta se abrieron, y comenzó a tirotear al dúo de mafiosos que acababan de abandonar el vehículo. Ambos, corriendo como alma que lleva el diablo, se escondieron tras el coche. Los dos empezaron a disparar a ciegas a los asaltantes, mientras que Eric y Tito amenazaban al conductor y al copiloto para que abrieran las puertas.

-¡Abre la puta puerta! -gritó Eric mientras les apuntaba con su escopeta.

-¡Jamás! -contestó el conductor.

-Entonces tendremos que volar la furgoneta con vosotros dentro -dijo Tito mientras sostenía una granada que le robó a Scorpio.

-¡Ja! ¿Y quién nos dice que cuando bajemos de la furgoneta no nos meteréis una bala en el cerebro? -dijo el copiloto.

Se oyeron dos disparos consecutivos. De pronto, los cristales se habían bañado en sangre y apenas se podía ver lo que pasaba en el interior. Eric y Tito se fijaron bien, y vieron a los dos agentes con un agujero en la cabeza. Leviathan y Scorpio habían conseguido matar a los agentes que les había emboscado y mataron al conductor y al copiloto desde atrás. Los dos echaron los cuerpos sin vida por la parte trasera de la furgoneta y limpiaron un poco el cristal. Cuando todo estaba listo, esta vez Eric tomó el control del vehículo. Scorpio se sentó en el asiento del copiloto y Leviathan y Tito recogían las bombas mientras llegaban al punto de encuentro. Leviathan no quiso que Scorpio tocase los explosivos.

A mitad de camino, cuando recorrían la autopista Union Drive West, los cuatro se alertaron. Oyeron la sirena de la policía, que les había estado siguiendo la pista desde el indicente del Burger Shot y el asalto a la furgoneta. Leviathan dio con cierta inseguridad las mochilas con los explosivos a Scorpio mientras Tito abría las puertas traseras para disparar a los policías que les perseguían. Uno de los policías disparó a las ruedas de la furgoneta y, chocaron contra un camión que circulaba por la otra vía. Tras unos segundos después del impacto, Eric se enderezó.

-¿Estáis todos bien? -preguntó mientras giraba la cabeza para ver cómo estaban los demás.

Scorpio estaba a salvo gracias a las mochilas de los explosivos, que amortiguaron el porrazo. Es extraño que los explosivos no hayan sido detonados. Leviathan estaba dentro del vehículo, en el suelo, con muchas heridas en el torso, pero se levantó intentando ocultar la gravedad de las heridas. El suertudo de Tito, a pesar de haber salido por la parte trasera de la furgoneta, cayó en la hierba que separaba ambas vías. Los cuatro cogieron sus respectivas mochilas y andaron hacia el helipuerto, que estaba a pocos metros de distancia.

-Aunque la cosa se haya jodido un poco -dijo Leviathan-, estamos a salvo y tenemos los explosivos. Pero… ¿dónde está el puñetero Kaiser?

Tan pronto como terminó la frase, un helicóptero decorado con ponies bajó del cielo. Era Kaiser, que había conseguido que Petrovic le prestase un helicóptero. ¡Por eso no pudo venir al punto de encuentro para detener la furgoneta!

-Maldita sea, Kaiser -exclamó Leviathan, algo furioso-, ¡podrías haber avisado acerca de este cambio de planes!

-Bah, siempre se te ha dado bien improvisar, Domin -respondió Kaiser-. Venga, suban al helicóptero.

-Me da cosa subir en eso -dijo Eric-, pero mejor que ir a pié.

Pero algo ocurrió…

Cuando estaban intentando subir al helicóptero, éste explotó, sin ninguna razón aparente. Cuando quiso darse cuenta, Leviathan se encontró volando en el aire a punto de caer al agua. Tito se encontraba en la entrada del helipuerto, Eric sobre las escaleras del edificio y Scorpio en el puerto que estaba a dos metros delante del helicóptero. Kaiser, que estaba dentro del helicóptero, había volado en mil pedazos. Los cuatro se quedaron inconscientes durante unas horas y luego despertaron.

-¿Pero qué ha pasado? -preguntó Tito, volviendo cojeando.

-Una trampa -le respondió Scorpio-. Los putos albaneses le han dado un helicóptero bomba a Petrovic y lo han detonado para intentar matarnos.

-Pobre Kaiser -dijo Leviathan-. Sus ponies siempre estarán en nuestros corazones. Pero venga, no estamos muertos, terminemos el trabajo. Y en cuanto termine, le voy a decir cuatro cosas al capullo de Petrovic por no comprobar el helicóptero por si había alguna trampa.

Los cuatro cogieron dos paquetes de explosivos que encontraron cerca del helicóptero accidentado, que por fortuna no fueron detonadas. Volvieron a la carretera y robaron un Esperanto azul, apuntando al dueño con una pistola. Entonces se pusieron en marcha y se dirigieron a Broker. Se dirigieron hasta la avenida Mohanet y fueron al puerto, donde estaba el Platypus atracado, lleno de albaneses.

-Éste es el plan -dijo Leviathan al grupo-. Yo y Scorpio subiremos al puente y pondremos la primera bomba. Eric será el francotirador mientras haya albaneses en la cubierta, y luego se reunirá con Tito para bajar a la bodega y colocar la segunda. Cada una está programada para que explote sesenta segundos después de ser activada, así que tenemos que sincronizar la activación de las bombas mediante el teléfono móvil y salir cagando leches. ¿Entendido?

Y así se posicionaron. Eric subió una de las gruas y preparó su rifle francotirador. Tito cargó su escopeta, Scorpio sacó sus granadas y Leviathan desenfundó su M4. Los tres, vigilados por Eric, subían a la cubierta.

Y de pronto, una ráfaga de balas cayeron sobre ellos.

No tardaron en cubrirse tras las cajas. Flanqueados por los albaneses, Leviathan no cesaba de lanzar señas a Eric para que se librasen de la presión. Lo primero que hizo fue dejar una bala en el cerebro al francotirador del puente, y luego eliminó a un par de sicarios que venían desde la popa. Mientras Leviathan disparaba a ciegas y Scorpio lanzaba granadas a Poyel sabe donde, Tito se apresuró y tomó la delantera, para asesinar a varios albaneses que se dirigían a su posición. En el tiempo que necesitaba recargar su escopeta, una bala perdida impactó sobre su mano, dejándolo inválido durante un tiempo tras una caja. Eric se apresuró en asesinar al responsable. Leviathan atravesó el barco de través y recorrió el otro lado de la cubierta, eliminando a todo aquel que intentaba cruzarse en su camino. Scorpio, sin embargo, decidió que la mejor idea era ir por el centro de la cubierta, y siguió adelante lanzando sus inseparables granadas. Limpio de albaneses, los tres esperaron a Eric en la puerta hacia el interior del Platypus.

Leviathan y Scorpio subieron al piso superior, mientras que Eric y Tito bajaron a la bodega por la escalera que estaba al lado. La bodega estaba repleta de albaneses, pero tenían un plan. Eric se quedó de fondo con su francotirador y mataba a los albaneses que se acercaban a Tito, mientras que Tito se acercaba al final matando con su escopeta a los mafiosos que estaban fuera del alcance de Eric. Pronto la sala se vació por completo y estaban a punto de colocar la bomba.

El duo Dominator, por contra, no tenía ni zorra de colaborar, y además, con el ruido de las explosiones, apenas podían comunicarse, así que simplemente avanzaron disparando cualquier cosa que vieran. A veces cooperaban por pura chorra, como cuando un albanés fue impulsado al aire gracias a una granada de Scorpio, y luego Leviathan le remató con varios tiros en el torso antes de caer. Eventualmente, acaban llegando al puente de mandos.

Tan pronto como colocaron los explosivos, un grupo numeroso de albaneses surgieron de entre las sombras, apuntando a los dos con AK-47. Ambos no sabían que hacer, y el teléfono de Leviathan no paraba de sonar.

-Y ahora, ¿qué hacemos? -preguntó Scorpio a Leviathan- Como no se nos ocurra algo, no volveremos a ver otro amanecer.

-Supongo que nos quedará pensar en las cosas bonitas que han ocurrido durante nuestra corta vida -respondió Leviathan con un aire poético-, como por ejemplo la vez donde unos sucios albaneses nos acorralaron en el puente de mandos mientras activábamos un simple petardito. Que buenos recuerdos se almacenan en mi memoria.

De pronto se oyó el motor de un helicóptero y oyeron una voz familiar que gritó “agachaos”. Como reacción, ambos se agacharon.

Lluvia de cristales y metal. Sangre derramada y cabezas albanesas decapitadas. Las aspas de un helicóptero habían atravesado toda la habitación y apenas se veía nada con tantas cosas volando por el aire. Cuando se despejó, comprobaron la figura del helicóptero. Era Kaiser.

Dejaron sus preguntas más tarde para activar las bombas. Respondieron a la llamada de Tito y activaron las bombas. Todos salieron del barco y quedaron cerca del helicóptero que aterrizaba, lejos del puerto.

¡KABOOM! El Platypus ya no existía. Montones de coches en llamas surcaban felizmente los cielos, aterrizando sobre los transeúntes. Pero eso poco le importaba al grupo; ¡habían cumplido la misión! Tras los fuegos artificiales, Leviathan se acercó a Kaiser.

-Os he engañado -dijo Kaiser con tono burlón antes de que Leviathan le preguntase-. El piloto que murió no era yo, sino un señuelo disfrazado de mí que pedí a un amigo común para que os recogiera, porque sabía que lo del helicóptero iba a ser una trampa y además os la apañaríais perfectamente sin mi a la hora de robar la furgoneta. No sintáis lástima por el piloto señuelo, era un don nadie, un fracasado. Venga, vamos a recoger nuestra pasta.

Los cinco partieron en el helicóptero y llegaron al helipuerto de la casa de Petrovic, donde, enterado por las noticias, les recibió con alegría y con un maletín lleno de dinero. Cada uno recibió 4.500 dólares por el encargo bien hecho. Todos regresaron a la guarida y, esa noche, durmieron felices.

FIN

La verdadera historia

Lo que realmente pasó durante el gameplay de la misión fue lo siguiente. Yo me fui con el coche y les dejé tirados, luego me metí en el Burger Shot como un gilipollas, y me dediqué a matar a los que escoltaban la furgoneta mientras los demás no paraban de disparar por todas partes y pinchar ruedas. En el helipuerto, mi queridísimo amigo Scorpio me lanzó una granada y me tiró al agua, que después me costó subir. Estuvimos mucho rato haciendo el anormal hasta que al fin trajeron la furgoneta, y en vez de dejarlas en la marca, se dedicaban a dispararla y lanzar granadas, hasta que al fin y por suerte coincidimos sobre el objetivo. Cuando llegó el helicóptero, yo me lo cargué con una granada y me fui cagando leches hasta el barco y maté a todo el mundo, recibiendo la máxima puntuación, mientras que los demás todavía estaban tratando de llegar como podían. Ni yo se cómo conseguimos terminar la misión.

Espero que os haya gustado esta historia basada en hechos reales. Si este tipo de entradas es bien recibida, haré más y de diferentes temáticas.

Saludos

LeviathanDominator

Categorías:Relatos
  1. EricVader
    Lunes 29 agosto 2011 a las 18:41

    Muy buena historia, ya me has hecho una idea de hacer una historia basada en mi serie xD

  2. Lunes 29 agosto 2011 a las 20:32

    Como sabes que babeo la almoada D:

    No pude parar de reir en esa parte xDDD
    mola, parece material de machinima y todo.

    Deverias hacer otro de aquel dia en el cual nos toco recojer a petrovik y scorpio y yo os habandonamos en un helicopteros, y los intentos de matarme que no hicieron efecto xDDD

    • Lunes 29 agosto 2011 a las 20:37

      Enrealidad sobre la que digo no se el final, tu, scorpio y tito os dedicasteis a romper los cocches y no seguir la mision eran las 4:30 y me pire a dormir xD

  3. SoulKaiser
    Lunes 29 agosto 2011 a las 21:24

    Image and video hosting by TinyPic

    Mi helicoptero y yo somos imparables (?)

    Buena historia levins, sobretodo porque soy uno de los protas /)^3^(\ (aunque la verdad en la historia real no e estado)

    Saludos

    PD: Todo este tochaco para decirnos las gilipolleces que se suelen hacer en el GTA IV? D:

    • Lunes 29 agosto 2011 a las 22:33

      No, simplemente se me antojó hacerlo.

      Y no solo hacemos gilipolleces en Grand Theft Auto IV. Tú no nos has visto matando caballos a cuchillazos en Red Dead Redemption.

      Saludos

      • Martes 30 agosto 2011 a las 0:09

        yo no los mato. yo creo unicornios…

        Que luego mueran al instante es solamente casualidad…

        porque no hacemos otra historia con RDR el coop es entretenido seguro que se te ocurre algo.

  4. Lunes 29 agosto 2011 a las 23:01

    Me encanta mi personaje, lo has pintado clavao a como suelo ser yo en el GTA. Muy buena historia, espero con ansia una segunda parte, para descononarme tanto como con esta xD .

    Saludos

  5. titoerazor
    Martes 30 agosto 2011 a las 0:28

    Pedacho historia, Domin. Creo que coincido con la mayoria absoluta en que deberias hacer mas de estos. Quiero que el proximo sea sobre alguna mision del RDR xDDDD

    Por cierto, no se si la parte en la que salia ileso del accidente de la furgo te inspiraste en lo que me paso con Eric cuando ibamos en helicoptero xDDDDDD

    Saludos

    PD: lo de ver a Gondor babeando en la cama fue horripilante. Lo digo por experiencia propia D:

    • Martes 30 agosto 2011 a las 15:57

      olle, no es que escupa, es dormir con la boca abierta xDDDD

  6. Jueves 1 septiembre 2011 a las 17:44

    Una historia fantastica! y nunca mejor dicho, nadie puede creerse que en la vida real, esteis tan sincronizados.. xDDD

    Me pille todos los DLC del RDR, lo digo porque he leido algo de jugar una al REDen los comentarios😛

    Yo voto por otra historia! ^^

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