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Aventuras en SenCity: El Comienzo

5 amigos se encontraban reunidos en un pequeño local nocturno, disfrutando de las largas vacaciones de verano que les esperaban. Reunidos, como todos los sábados, contando lo que cada uno había hecho durante el transcurso de la semana, o simplemente, contando cosas sin sentido.

-…y ese es el motivo por el cual digo que Deadmau5 es mejor que Guetta. Ese inútil solo sabe hacer mierdas comerciales.-Decía uno de esos 5 amigos, mientras los demás lo escuchaban…excepto uno.

– ¿Otra caña? ¿Otra caña? ¿Otra caña? ¿Otra caña? ¿Otra caña? ¿Otra caña?…-No paraba de repetir otro del grupo, como si la vida se le fuese en esa bebida. Y si, este era el que no prestaba atención.

-Pues que pene.-Remataba el tercero. Con una voz seria y sombría.

Los 3 mencionados anteriormente se pasaron media hora hablando sin sentido. Algo fallaba. Normalmente este tipo de reuniones suelen acabar bien, pero en ese momento…había como una distorsión. Durante esta media hora, los otros dos del grupo se pasaron hablando de los sueños que tuvieron esa semana.

-Soñé que era calvo, y que tenía dos espadas. Pero ahí no acaba la cosa, puesto que me ponía a matar dioses de manera gratuita.-Comenzó uno de los dos. Hablando con total naturalidad.

-Pues yo soñé que nosotros 5 salvábamos un mundo virtual…-Decía el último. Una persona que en ocasiones podía llegar a ser serio, pero siempre relucía la tontería típica del grupo.

-Espera Kaiser, que esto promete. ¡Chicos, callad la boca, que Kaiser tiene una historia interesante que contar!-Si, Kai se llamaba el del sueño, y en el momento que el otro ordenó la orden, los demás se callaron en un abrir y cerrar de ojos.

-Bueno –comenzaba Kaiser- mi sueño transcurre en un macro centro-ciudad de ocio llamado SenCity, los habitantes de este curioso lugar eran conocidos como CitySens. Era un lugar enorme, ambientado principalmente en PlayStation Home, es decir, el lugar daba un aire al Home, ya sabéis…

Kaiser siguió describiendo con detalles el lugar: el paraíso de cualquier jugador. En ese lugar, los CitySens accedían a cualquier juego que ellos deseaban, gracias a un dispositivo electrónico adherido al brazo de cada ciudadano, que permitía al dueño identificarse en cada juego. Como era evidente, había que pagar una pequeña cantidad de dinero para poder jugar. Aparte de SenCity, habían otros macro centros-ciudades ocio, por ejemplo, la clara competencia, MicroCity; “un nombre pequeño para un gran lugar”, ese era su lema. Y otro lugar que también les hacía la competencia: NintenCity. Todas estas ciudades tenían sus correspondientes ciudadanos, que normalmente se peleaban entre ellos para ver quiénes eran los mejores.

Pero volvamos a SenCity. Un día normal para unos, pero un gran día para otros. Se estrenaba uno de los videojuegos más deseados por los ciudadanos: Uncharted 3: La traición de Drake. Ese día prometía ser el mejor de todos, tanto para la compañía como para la gente, todas las reservas estaban agotadas, y la gente se peleaba por un puesto en la gran inauguración. Al contrario que en el mundo real, donde se jugaba en tercera persona, aquí todos los juegos se desarrollaban en primera persona, tanto el modo historia, como el multijugador. ¿Y qué pasaba si morías? Nada, juegas en un centro virtual, allí la muerte es ficticia, y no había dolor, en absoluto.

Por fin era el gran día, y se dio la gran inauguración. Nuestro protagonista, el narrador de esta historia, Kaiser, se encontraba presente. Era un chico como cualquier otro, con una afición a los caballos que solo el mismo se lo permitía. Y no, su habitación no estaba llena de posters de caballos ni sillas de montar. Se lo conocía como “La estrella del Uncharted 2”, por haber ganado el torneo nacional de dicho videojuego. Y se proponía a serlo en esta tercera parte. Durante la inauguración se cruzó con otro chico, teniendo la sensación de conocerlo de algo. Y para los curiosos, a nuestro protagonista no le atraían los chicos.

Y finalmente se abrieron las puertas. Cientos de personas empujándose por ser los primeros en probar lo nuevo de Naughty Dog. Kaiser no tuvo prisa, porque él sabía de sobra que había sitio para todos; no iban a dejar a personas con las ganas de jugar. El sistema de juegos funcionaba de la siguiente manera: las personas eran reconocidas por el dispositivo del brazo, y eran acostados en una cámara personal para cada uno. Las personas, una vez dentro, se ponían un casco en la cabeza, conectado a la cámara, y eran enviados al mundo virtual, donde luego accedían a las distintas opciones que ofrecía cada videojuego.

Nuestro protagonista estaba dispuesto a acceder a una cámara, cuando una persona un tanto extraña, se le acercó y le dijo:

-¿Tú eres Kaiser?

-Sí, soy yo. ¿Ocurre algo?- Preguntaba un poco curioso.

-Tenemos una cámara exclusiva para ti. Ven conmigo.

Y Kaiser siguió al extraño hombre, que no lo conocía de nada, pero dudaba que algo malo ocurriese. Llegaron finalmente a una cámara, prácticamente al fondo de la gran sala donde estaban todos los sistemas, que en ese momento estaba a reventar de tanta gente yendo de un lado para el otro, buscando un sitio libre.

-Siéntase cómodo- Dijo el hombre, mientras se alejaba.

-Mu-muchas gracias…- Concluyó nuestro protagonista.

Inmediatamente se acostó en la cámara, y enseguida se vio en el vasto mundo de Uncharted 3. Una preciosidad, cuidado hasta el más mínimo detalle, prometía bastante. Kaiser no dudó en ir al modo multijugador, total, habría tiempo para probar el modo historia. Comenzó a jugar con la otra gente que se encontraba en la sala. Generalizando, y evitando dar un toque de grandeza a nuestro protagonista, se podía decir que prácticamente arrasaba en las partidas. Aunque el notaba que de vez en cuando se encontraba con aquel chico que sentía que lo conocía durante la inauguración. Siempre que se lo encontraba acababa con la misma puntuación, algo curioso para él.

Tras finalizar una partida, otro chico, que aparentaba mayor que él, le dijo:

-Vaya, no se te da mal jugar.

-Gracias. –Respondió Kaiser- A ti tampoco se te da mal.

-Bueno, al menos no me quedo atrás como los demás. Me llamo Leviathan. ¿Y tú?

-Kaiser, encantado.

Después de esta pequeña conversación, siguieron jugando. Nuevamente evitando hacer importantes a los protagonistas, los demás jugadores no querían jugar con estos dos, porque siempre acababan ganando. Era tan simple como entrar en una sala y quedar primeros en el grupo. Finalmente, tras largas horas jugando, Kaiser dice:

-Va siendo hora de irme, Leviathan. Tampoco quiero quedarme en este sitio toda mi vida. Hasta mañana.

-De acuerdo, Kaiser. Nos vemos.

Cuando Kaiser se disponía a salir del lugar, notó algo extraño…no podía salir, era como si se le negara la salida de la cámara, como si una fuerza extraña del exterior le impidiese salir. En eso que vuelve a ver a su amigo y le dice, con un tono extraño:

-Oye, ¿Tú puedes salir de este sitio?

-Supongo, ¿Por qué? ¿No puedes salir?

-Pues no. Y es extraño la verdad.

-Espera que intente yo.

Leviathan acciona su dispositivo de brazo, y al darse cuenta de que tampoco puede salir, mira a Kaiser con una cara de preocupación mientras que le dice:

-Esto es imposible. Se supone que la gente puede salir libremente. Incluso hay gente saliendo, ¿Por qué nosotros no podemos?

Continuará…

Categorías:Relatos
  1. Domingo 1 julio 2012 a las 18:07

    Nice, una fanfic de Levi y Kaisy ♥

  2. Lunes 2 julio 2012 a las 1:06

    La historia pinta bien. Es cierto que necesitas mejorar algunas cosas, pero no es un mal comienzo ni mucho menos. Espero ver cómo continua la cosa.

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