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La aventura inexplorada: “El tesoro de Edward Teach”, primera parte (Historia de LeviathanDominator)

El radiante Sol aparece por el este, bañando toda la isla con la luz de la mañana. La isla, llamada por sus dueños Mansió, era un islote lleno de palmeras que posteriormente fue habitada por un grupo de personas que se dedicaron a construir su pequeña mansión. Actualmente este pequeño paraíso consiste en una mansión de cara hacia la playa, con varias cabañas alrededor, una piscina en la parte trasera entre los árboles y un pequeño puerto donde habían tres barcos atracados. La lancha blanca y azul de la izquierda se llama High Tide, la rosa de la derecha, decorada con pegatinas de My Little Pony se llama Pony Ship, y el monumental barco central, tan grande que puede llevar las dos lanchas mencionadas anteriormente, se denomina Magna Marinus. Diego, comúnmente llamado por su alias Kaiser, uno de los miembros del grupo, se levanta de su cama somnoliento. Su habitación, con paredes de color rosa, estaba lleno de posters y figuras de My Little Pony. Al salir de su habitación atraviesa el pasillo, con seis habitaciones en total, una para cada miembro. Baja las amplias escaleras de la derecha para llevar al vestíbulo de la mansión. En el piso inferior está el comedor, la cocina, los cuartos de baño y la gigantesca sala de juegos. En esta última se encuentra Antonio, alias Tito, viendo la nueva película de Tarantino, Django Unchained.

-Hombre, buenos días, Tito -le dijo Kaiser con amabilidad-. ¿Tan temprano y ya viendo películas?

-¡Hola, Kaiser! -contestó Tito girando la cabeza para verle, apartando su mirada de la película-. Desde luego, esta película es la ostia. Me encanta que hayan puesto a Foxx, DiCaprio y Waltz en el mismo filme, y encima de Tarantino. No me canso de verla.

-Me alegro -dijo Kaiser-, pero no me mola que no hayan incluido ponis.

Tito le mira indignado, consciente de su vicio extremo a la ya mencionada serie My Little Pony.

La sala es bastante grande; tiene muchas máquinas recreativas, un billar, una mesa para jugar al poker, seis ordenadores, un televisor enorme con varias butacas enfrente para ver películas, donde se encontraba Tito, y en el epicentro del habitáculo, un conjunto de televisores, sillones y consolas PlayStation 3 que forman un hexaedro, todos juntos entre sí para las quedadas online. Al fondo de la habitación, recorriendo casi toda la pared, se encuentra una larga vitrina de trofeos de bronce, plata, oro y platino. En uno de los ordenadores estaba Paco, comúnmente conocido como Paco, jugando a Team Fortress 2.

-¡Malditos Soldiers! -exclamaba mientras agitaba su puño con rabia-. Desde la última actualización se han vuelto bastante overpowered. ¿Era realmente necesario un lanzacohetes que lanza tres cohetes simultáneamente? ¡Qué pene!

-¡Hombre! -le grita Kaiser a Paco.

-¡Hombre! -le grita Paco a Kaiser-. ¡Buen día! ¡Largo pene sin verte!

-¿Sabes donde está Leviathan? -pregunta Kaiser-. No le he visto todavía y creo que está bastante molesto conmigo porque no le estoy ayudando demasiado en el blog.

-Pues no tengo ni idea -responde Paco-. ¡Mierda! ¡Por tu culpa me han matado! ¡Qué nazis!

-Está afuera -responde una voz lejana, al otro lado de la habitación. Es Eric, que se encontraba en ese momento twitteando desde su móvil. Está un poco molesto por los ronquidos de Manuel, alias Gondor, que dormía pacíficamente en el sillón del rincón.

-Gracias, Eric -responde Kaiser y sale de la habitación.

Cuando salió de la mansión tuvo que poner su mano sobre su frente por la luz que desprendía el Sol. A lo lejos vio una figura borrosa que se acercaba mientras miraba fijamente un objeto en sus manos. Era Ismael, alias Leviathan, observando algunos papeles que llevaba. Parecía bastante feliz, como si hubiera descubierto algo extraordinario.

-Buenas, Domin -saluda Kaiser a Leviathan con su segundo alias, derivado de Dominator.

-Tenemos trabajo, amigo -responde Leviathan, como si tuviera prisa-. Ven conmigo, tenemos que reunirnos con los demás.

Kaiser, sin decir ni una palabra, le sigue. Leviathan entra apresuradamente a la sala de juegos, depositando todos los papeles sobre la mesa de poker. Los demás cesan sus actividades y cogen sillas para sentarse alrededor de la mesa. Eric coge un cubo de agua fría y lo vierte encima de la cabeza de Gondor, despertándole en el acto.

-Eric -comienza a hablar Gondor, mosqueado y escupiendo agua-, yo me cago en todo. Se me ha metido agua fría por los orificios de la nariz.

Eric no dice nada y se sienta en su silla. Gondor, todavía mojado, coge otra silla y se sienta lo más alejado posible de Eric. Una vez todo se ha calmado, Leviathan comienza a hablar.

-Nuestro cliente se ha interesado por nosotros y nos ha contratado para ayudarle en una expedición -dice Leviathan a todo el grupo, observando por si alguien está distraido-. Leonard Teach, nuestro cliente, quiere que le ayudemos a encontrar el tesoro de Edward Teach. Para los que no lo sepan, Teach, mejor conocido como Barbanegra, era un famoso pirata. Fue corsario solo durante dos años al final del siglo XVIII, una era conocida como la edad de oro de la piratería. Teach, antes de morir, admitió que enterró un gran tesoro que consiguió durante esos dos años, pero nunca reveló su localización. Muchos cazadores de tesoros han recorrido las islas del Caribe y las islas Caimán, pero nadie ha encontrado el tesoro aún.

Leviathan entonces comienza a disgregar todos los papeles que echó sobre la mesa de poker; un retrato de Edward Teach, una imagen aproximada de la tripulación de Barbanegra enterrando el tesoro, una imagen de un barco, dos hojas de texto acerca de la vida de Teach y un mapa de la isla Catalina de la República Dominicana. Los miembros del grupo observan esos papeles, excepto Paco, que está ocupado oliéndose los sobacos.

-Nuestro cliente, Leonard -reanuda Leviathan-, afirma ser descendiente de Barbanegra, cosa que dudo bastante, por tanto lleva años dedicándose a la búsqueda de dicha fortuna. Hasta hace poco no se ha encontrado ninguna pista que conduzca al tesoro, pero recientemente han encontrado el barco Quedagh Merchant, que fue el barco de otro famoso pirata, William Kidd. Leonard quiere que vayamos a investigar los restos del barco en busca de pistas del tesoro.

-Pero oye, una cosa -interrumpe Kaiser-, ¿qué demonios tiene que ver William Kidd y su barco con Teach? ¿No se supone que estamos buscando el tesoro de Barbanegra?

-Ahí está la mejor parte -responde Leviathan, sonriendo-. Resulta que Barbanegra reveló que el único pirata que conoce la localización del tesoro era William Kidd. Por lo tanto, puede que encontremos pistas en su barco.

-Algo falla -interrumpe Eric esta vez-. Kidd fue ejecutado en 1701, y Teach comenzó sus andanzas como pirata en 1718. ¿Cómo es posible que se haya comunicado con Kidd sobre un tesoro que enterrará hace más de quince años?

-Es algo incoherente, lo se -responde Leviathan-. Lo mismo Teach nos ha tomado el pelo a todos con esa declaración, o puede que el tesoro ni siquiera exista. Aun así, si encontramos algo o no, Leonard nos va a pagar igualmente. Es tan fácil como bucear un rato explorando el Quedagh Merchant. Y si resulta que hay una pista acerca del tesoro de Teach, pues podemos decir a Leonard que no encontramos nada y marcharnos con esa pista para encontrarlo nosotros mismos y hacernos ricos.

Todos asientan con la cabeza simbolizando la aprobación.

-Pues me parece bien -dice Gondor-. Tengamos éxito o no en la búsqueda sacaremos algo de ésto.

-Tendré que ir atando las lanchas al Magna Marinus -dijo Kaiser mientras se levantaba-. En unos minutos saldremos.

-¡Id preparándoos y equiparos con lo esencial! -gritó en voz alta Leviathan al grupo que se disponía a salir de la habitación mientras metía todos los papeles en una carpeta azul.

Todos salieron de la sala a comenzar los preparativos. Kaiser salió de la mansión para dirigirse al puerto. Eric sacó los equipos de buceo de la sala de estar, justo a la izquierda de la sala de juegos. Gondor y Tito subieron a sus habitaciones. Paco, sin embargo, volvió a entrar a la habitación.

-¿Qué sucede, Paco? -preguntó Leviathan.

-Tengo un mal presentimiento sobre este asunto -le responde un tanto preocupado.

-Tonterías, nunca hemos tenido problemas con estas comisiones. Además, no tenemos más que investigar un barco sin más en busca de pistas. ¿Qué podría salir mal? ¿Que nos peguen un tiro por no encontrar nada de valor?

-¿Y si resulta que sí encontramos algo? -vuelve a preguntar, aún más desconfiado-. ¿Y si se da cuenta de que intentamos irnos con la pista sin que él lo sepa? Podría tomar represalias si nos descubre.

-Eso no sucederá. Hay muchas posibilidades de que no encontremos nada, y aun encontrando algo me encargaré de que nadie se vaya de la lengua. De todas maneras, recuerda lo que tenemos escondido dentro del Marinus.

-Si tu lo dices… -concluye Paco, sin cambiar la expresión-. Aun así debemos andar con pies de plomo.

-Tú tranquilo que todo saldrá bien, te lo garantizo.

Paco asiente con la cabeza y se marcha a la cocina, a por algo de picar.

Después de un buen rato, Kaiser se adentra en la mansión con un sonoro “¡todo listo!”. Leviathan se lleva bajo el brazo la carpeta y, tras comprobar que está recargado, se guarda su Para 9 gris en su pistolera, debajo de la chaqueta. Cuando sale al vestíbulo, ve nueve maletas en el suelo y una gran bolsa de chucherías, todas de Gondor.

-Gondor, amigo -le dice Leviathan, un poco molesto-, ¿se puede saber que es todo ésto?

-Pues mi equipaje, me llevo lo esencial -responde Gondor, portando dos maletas más.

Leviathan suspira y se marcha, tocándose la sien con el dedo índice repetidas veces, simbolizando que Gondor es idiota.

El grupo sube a bordo. El barco es bastante grande por fuera, pero por dentro parece aún más espacioso. Leviathan sube por la escalera izquierda de las dos escaleras laterales de madera en la popa del barco, que conducen a una pequeña zona al aire libre con varios asientos rodeando una pequeña piscina. Enfrente se encuentra una puerta de cristal que conduce a las numerosas habitaciones del barco. Hay seis habitaciones en los laterales y, al fondo, se puede apreciar una sala similar a la sala de juegos de la mansión. Al fondo de ésta hay una escalera que llega hasta la parte inferior del barco, donde están los motores. Cerca de la popa del barco hay una escalera que conduce a la parte superior, donde hay aún más asientos al aire libre. Al fondo se encuentran los controles del Magna Marinus, en una zona techada. Leviathan entra a la zona de las habitaciones y se va a la tercera de la derecha, donde se encuentra su habitación. Ahí, guarda la carpeta con los datos de la misión. Gondor entra a su habitación, la segunda a la izquierda, Eric se queda en la zona de la piscina, Tito prosigue con el visionado de su película en la sala de juegos, Paco se prepara para escribir otra de sus cultas entradas desde su portátil y Kaiser sube a la zona de mando para emprender la marcha. El grupo abandona la isla Mansió y se dirigen a la República Dominicana. Kaiser no tiene problemas para encontrar la ruta gracias al GPS incorporado en el barco. Como gran parte del camino es recto, deja que el barco avance solo y baja a la zona de juegos.

-¿Qué os parece -comienza a preguntar Kaiser a la tripulación bien alto para que todos se enteren- si echamos un vicio a WWE SmackDown vs. RAW 2009?

-¡Estupendo! -grita Gondor, saliendo de su habitación.

-Yo paso, ese juego me aburre -dice Eric despreocupado mientras disfruta de su baño.

Tito pausó la película, dispuesto a unirse para lucir a su personaje. Leviathan salió de su habitación.

-Ahora mismo no me apetece demasiado ganaros -le dice al grupo.

-No me seas prepotente ahora -le responde Kaiser-. Total, no jugamos solo para ganar, ni para despollarnos.

-Ains, si tanto deseáis perder, que así sea -dice Leviathan con tono chistoso-. Pero una partida, que tengo cosas que hacer.

-Cosas nazis -afirma Paco sin apartar la mirada de su portátil, observando imágenes indescriptibles.

Los cuatro se sientan en un sofá largo, frente a una pantalla de televisión grande, de unas 50 pulgadas aproximadamente. Los cuatros se ponen a jugar al videojuego de wrestling y se divierten durante gran parte del viaje. Unos minutos después, a Paco se le apaga su portátil por culpa de su cargador defectuoso.

-¡Qué cargador más nazi! -comenta Paco.

Pasada unas horas, llegan a la isla Catalina, una isla del mar Caribe que se encuentra deshabitada actualmente. En la costa se puede apreciar que hay un campamento provisional lleno de mercenarios armados con M9’s y un montón de lanchas alrededor. Leviathan no parecía preocupado.

-Te lo he estado diciendo desde el principio -dice Paco, mirando con temor a todos esos mercenarios-. En cuanto nos descuidemos nos pueden hacer coladores antes de que nos demos cuenta.

-¿Pero te quieres callar de una vez? -pregunta Leviathan algo molesto-. Es obvio que ese hombre ha contratado gente para que le proteja, estamos hablando de una zona deshabitada donde puede haber animales peligrosos. No tiene absolutamente nada que ver con nosotros, ya que en primer lugar no nos habría contratado para el trabajo. Ni siquiera conocemos a ese hombre como para que quiera vernos muerto.

Paco no tenía nada que decir, pero seguía desconfiado. A medida que se acercaban, el ambiente se ponía aún más tenso mientras que todos esos mercenarios les observaban. El gigantesco barco se detiene muchos metros antes de llegar a la costa, donde proceden a montarse en las lanchas. Kaiser se queda vigilando desde Magna Marinus mientras que Leviathan, Eric y Tito se suben a High Tide y Paco y Gondor a Pony Ship. Gondor observa, con mucha vergüenza, cómo algunos mercenarios se estaban despollando con la lancha, algo que a Paco le importaba poco. Aparcaron las lanchas en el puerto y fueron escoltados por los mercenarios al campamento. Mientras caminaban al interior del campamento, observan a un hombre calvo y fornido, con una expresión de pocos amigos, vigilando atentamente los movimientos de nuestros héroes con una mirada provocadora. Dentro de uno de los barracones se encuentra un hombre cincuentón de pelo canoso y bigote poblado, trajeado con un frac negro. Estaba observando un plano de la isla y varias imágenes del Quedagh Merchant.

-Señor -dice uno de los mercenarios que escoltaban a nuestros héroes-, aquí están los cazadores de tesoros que contrataste.

-Oh, perfecto -responde el hombre, girándose para observarles-, estábamos esperándoos impacientemente. Mi nombre es Leonard Teach -alarga la mano para estrechársela a Leviathan.

-Un placer conocerle, señor Teach -le devuelve el saludo.

-Llámame Leo si así desea -le dice Leonard amablemente-. Siéntense, siéntense.

El grupo se sienta en varios sillones verdes, bastante cómodos. Leonard se sienta cerca de la mesa donde se encuentran los datos.

-¿Té? -pregunta Leonard.

-Tas -responde Paco.

-Chistoso el hombre -dice Leonard, que gira la mirada a sus mercenarios-, ¿A qué estáis esperando? ¡Tráedme un té, panda de gandúles, no os pago para hacer el vago!

-¡Enseguida, señor! -responde uno de los mercenarios. Se dirige a la tetera y sirve el té caliente en una taza blanca, lista para ofrecérselo a Leonard. Con las prisas, el mercenario se tropieza y cae de boca en la entrepierna de Gondor, mientras que la taza cae sobre la cabeza de Eric, vertiendo el té sobre su cara. El mercenario, Gondor y Eric gritan de dolor, mientras que Leonard se tapa la cara con las manos con desesperación. Paco y Tito no pueden evitar descojonarse de la risa.

-Lo… lo siento, señor -dice arrepentido el mercenario mientras coge una toalla para dársela a Eric.

Eric miraba encabronado al mercenario mientras agarraba la toalla.

-¿Podemos proceder? -pregunta Leonard desesperado-.

-¿Qui… quiere que le…le sir… sirva otro té, señ… -tartamudea el mercenario.

-¡NO! -interrumpe férreamente Leonard-. ¡No quiero otra puta taza de té! ¡Fuera de mi vista!

Y el mercenario se marcha sin decir nada más. Cuando la cosa se calmó, Leonard se tranquiliza y reanuda su charla.

-Supongo que ya sabréis la historia del tesoro de Edward Teach y de la posibilidad de que William Kidd conozca la localización donde se enterró dicho tesoro. Es natural que creáis que no existe ninguna relación posible entre estas dos leyendas de los mares, incluso yo lo sigo dudando. Sin embargo, estamos aquí porque hemos encontrado los restos del barco hundido de Kidd, el Quedagh Merchant. Quiero que vosotros exploréis el barco y, si encontráis alguna pista que conduzca al tesoro, os pagaré generosamente. Aunque no encontréis nada, os pagaré por vuestros servicios, pero será una cantidad mucho menor, naturalmente. Confío en que vosotros, jóvenes muchachos, encontréis algo de valor. No necesariamente tiene que ser un mapa, puede ser un grupo de coordenadas o un objeto extraño, pero todo lo que veáis de valor, relevante o no sobre la búsqueda del tesoro, me lo entregáis o comunicáis. ¿Estamos de acuerdo?

-Lo estamos -responde Leviathan en nombre de todos-, pero, sin ánimo de ofender ni de desconfiar de usted, ¿qué garantiza de que nos pague cuando terminemos el trabajo y no se largue dejándonos tirados?

-Oh, por favor, usted me ofende, caballero -comenta de forma cortés-. Soy un hombre de honor, está claro que voy a pagarle aún fracasando en la búsqueda. Lo único que pido es que exploréis lo máximo posible el navío hundido. No es difícil. Os puedo ofrecer equipos de buceo si lo necesitáis.

-No gracias, ya tenemos los nuestros -responde Leviathan-. Pero, ¿de verdad no podía hacer que sus mercenarios exploraran la embarcación en vez de encargarnos el trabajo a nosotros?

-¿Quién os ha dicho que no hemos investigado previamente? -pregunta Leonard-. Mis hombres estuvieron explorando el navío durante días, pero no encontraron ninguna pista significativa. Por eso os hemos contratado a vosotros, ya que se supone que tenéis experiencia en exploración.

-¡Qué pene! -concluye Paco.

Leonard señala la localización del navío al grupo, que se encuentra en un arrecife a la izquierda de la playa. Se suben a las lanchas y llegan a esa localización sin problemas. Eric saca los equipos de buceo de la lancha, que consisten en tres trajes de neopreno de color rojo y negro. Leviathan, Paco y Tito son los que deciden adentrarse y explorar el Quedagh Merchant, así que se colocan los trajes y se zambullen.

El agua es bastante cristalina; podían observar muchos bancos de peces que se alejaban de ellos, algunas estrellas de mar e, incluso, caballos de mar. No había peligro de que se encontraran tiburones tan cerca de la orilla, por tanto buceaban tranquilos. No tardaron en localizar el barco, a varios metros alejado de la superficie. El barco se encuentra completamente oxidado y destrozado, excepto el interior que, a pesar de su obvio aspecto podrido, la forma se mantiene. Algunas planchas son de color rojo y azul, el color que lucía el navío en sus mejores tiempos. Entraron por la puerta bajo el timón, sumergiéndose sobre las escalera que conducen al interior del barco. Acaban llegando al camarote del capitán, donde comienzan a investigar cada rincón en busca de alguna posible pista. Durante unos minutos no encontraron nada de valor, aunque la investigación se ve interrumpida cuando Tito choca por error contra un candelero. No sería nada importante de no ser por el extraño ruido en forma de engranaje y el hecho de moverse en su estado original, en vertical. Ésto llamó la atención del trío submarinista y comprobaron que hay tres candeleros en la habitación. Cada uno se posicionó en uno de ellos; Tito en el que tropezó a la izquierda del habitáculo, Paco al de al lado de la entrada y Leviathan al de la derecha. Con la cuenta de tres de Leviathan tiraron a la vez, pero no sucedió nada. Leviathan insiste una segunda vez y tampoco dio resultado. Mediante gestos, Leviathan señala que hay que regresar a la superficie. Los tres regresaron a la zona de las lanchas y se quitaron las mascarillas, pero no las gafas de buceo.

-¿Encontrasteis algo? -pregunta Eric.

-Creo que sí -responde Leviathan hablando en general-. Hemos encontrado tres candeleros mecanizados, pero no parecen que hagan nada si tiramos a la vez.

-¿Qué tal si tiramos cada uno en sucesión? -sugiere Tito.

-¡Buena idea! -responde Leviathan, abierto a sugerencias para resolver el misterio del mecanismo-. Volvamos a intentarlo.

-Menudo pene si ésto no llega a nada -afirma Paco, colocándose la mascarilla.

Vuelven a sumergirse en las profundidades, directamente al camarote del capitán y se posicionan como hicieron anteriormente. Primero tira Tito, luego Paco y luego Leviathan, sin resultado. Vuelven a intentarlo empezando por Leviathan, luego Paco y por último Tito, cosa que tampoco funciona. Finalmente, con la combinación de Paco, después Leviathan y Tito dando el tirón final, el mecanismo comienza a funcionar y revela un pequeño agujero en el suelo, que esconde un trozo de marfil con un grabado que parece ser un mapa, pero no se puede sacar nada en claro; parece que le falta la mitad. Eso no detiene a nuestros héroes de alegrarse por el descubrimiento, ya que finalmente han encontrado una pista del legendario tesoro. Aun así, no pretendían darle nada a Leonard ya que prefieren quedarse con el tesoro completo. Recuerdan el plan que tuvieron en la mansión y suben a la superficie con el trozo de marfil en la mano.

-¿Qué habéis encontrado? -pregunta Gondor, observando el trozo.

-Ésto será la mitad de nuestro camino hacia la leyenda -responde Leviathan, glorioso por el hallazgo.

-Tenemos que esconder el trozo para que no lo vea Leonard -dice Tito, algo preocupado, mientras observa la playa donde se encontraba el campamento.

-Deberíamos llevarlo al Marinus -sugiere Eric.

-Se darán cuenta de que hemos encontrado algo e intentarán detenernos -dice Leviathan-. Pero no tenemos más remedio, ya que seguro que intentará registrarnos y acabarán encontrando el trozo de marfil. Volvamos rápidamente.

Guardan el trozo dentro de Pony Ship. Ambas lanchas aceleran y se dirigen al Marinus lo más rápido posible. De vez en cuando miraban nerviosos la playa donde estaba el campamento, pero no parecía que se dieran cuenta. Aun así, no podían evitar pensar que habían sido descubiertos, lo que aumentaba las ganas de llegar al barco lo antes posible.

Nada más llegar, atan los barcos en sus respectivos lugares y suben a la parte superior para avisar a Kaiser y preparase para huir inmediatamente. Para sorpresa del grupo, se encontraron con Leonard apuntando con su Desert Eagle a la sien de Kaiser. El grupo se detuvo y Leonard comenzó a reirse.

-¿De verdad creíais que no iba a estar preparado para estos casos? -dijo Leonard entre risas-. Es obvio que no puedo confiar en un puñado de niñatos que solo quieren tesoros para ellos. Mientras buscabais se me ocurrió hacerle una visita a vuestro amigo, así me aseguro, de paso, de que no tengáis una posible vía de escape. Si habéis venido directamente a vuestro preciado barco en vez de a mi campamento es que habéis descubierto algo muy interesante allí abajo.

-Sí -responde Paco-. Queríamos volver rápidamente al barco porque quería contarle a Kaiser mi gran idea para una película. Se trata de dos gnomos que encuentran un poderoso bra…

Leonard dispara a Paco en la rodilla izquierda. La sangre mancha parte del suelo y Paco se desploma de espaldas, con los brazos en la rodilla. Los demás observan atónitos.

-¡NO ERES EL PRIMERO QUE ME TOMA EL PELO CON ESE CHISTE! -grita rabioso Leonard.

-¡Estás loco! -le grita Kaiser al oído, haciendo que Leonard se aparte-. ¿Por qué coño le disparas si no te hemos hecho nada?

-¡Habéis intentado escapar sin contarme qué había allí abajo! -grita Leonard aún más fuerte-. ¡Eso no fue lo que acordamos!

-¿Pero qué mierdas te hace pensar que hemos encontrado algo? -grita Leviathan encabronado, casi abalanzándose sobre él.

Leonard deja de apuntar a Kaiser para apuntar a Leviathan en la frente.

-Llevo casi toda mi vida tratando de encontrar el tesoro -dice Leonard tratando de calmarse a sí mismo-, y he conocido mucha gente de vuestra calaña. Se que me estáis ocultando algo, ¡y exijo que lo sueltes de inmediato!

Leviathan no dice nada, como si le importase poco que le disparasen en la frente.

-De acuerdo -dice Leonard, bajando el arma.

Dos lanchas de mercenarios llegan al barco, cada uno detrás de una de las lanchas. Leonard baja rápidamente mientras que un total de cuatro mercenarios están apuntando con sus M9 a nuestros héroes. Eric y Gondor socorren a Paco y tratan de llevárselo al interior del barco.

-Solía ser un cazatesoros como vosotros, hasta que me dispararon una bala en la rodilla -dice Paco, todavía dolorido.

-¡Investiguen las lanchas! -grita Leonard a sus mercenarios.

Inmediatamente después de esa orden, los mercenarios abren los maleteros y acaban descubriendo el trozo de marfil. Leonard se queda atónito, consciente de lo que significa ese trozo para él.

-Yo… yo conozco ésto -contesta, con los ojos bien abiertos, fijos en el trozo de marfil-. Iván… Iván Rodríguez, mi antiguo compañero de la universidad. El posee un trozo similar a éste, lo recuerdo. ¡Lo recuerdo perfectamente!

De repente, deja de hablar, consciente del tremendo error que supone revelar la información ante sus nuevos enemigos, presa de la emoción ante tal descubrimiento y con el inevitable pensamiento de que, si Iván cede el otro trozo, se revelará el mapa que probablemente conduzca al tesoro. Sin mirar atrás hacia sus enemigos, sube a una de las lanchas con el trozo de marfil en la mano.

-Bueno, amigos -dice Leonard girándose hacia ellos-, gracias a mi estupidez de revelaros lo que no debería de haber revelado en primer lugar, no tengo más remedio que mataros. Un placer conoceros. ¡Dispa…!

-¡Ahora! -grita Leviathan por el teléfono, interrumpiendo a Leonard.

Gondor activa una palanca de la parte inferior del barco. Un montón de humo sale de la parte trasera del Magna Marinus, inundando el aire e impidiendo que los mercenarios apunten correctamente. Aun así, dispararon al montón de humo, pero a medida que se dispersaba y volvían a ver con claridad ya se estaban alejando, sin heridos. Leonard estaba bastante cabreado, pero tenía un trozo del mapa, por tanto no se molestó en seguirles.

-¡Malditos sean! -exclama cabreado Leviathan-. Disparan a Paco, dejan nuestro preciado barco hecho un colador y encima nos vamos con las manos vacías.

-Al menos ha dicho el nombre de Iván Rodríguez -dice Kaiser, dándole una palmada en el hombro a Leviathan-. Sabemos que Leo va a por él, así que tenemos que llegar al hogar de Iván y esperar el momento oportuno para llevarse el fragmento. Tenemos que averiguar más sobre Iván.

Kaiser sube a la parte superior del barco para limpiar un poco la sangre de Paco mientras que Leviathan entra al interior del barco, donde se encuentra Paco en el sofá de la sala de juegos con una venda en la rodilla izquierda, todavía con sangre. Éso no le detuvo para seguir navegando por 4chan con su portátil.

-¿Te sigue doliendo la herida? -pregunta Leviathan.

-Noooo, me hace cosquillas y me parece gracioso -responde Paco con ironía-. ¡Pues claro que duele, imbécil! Te dije que algo saldría mal, pero no, teníamos que arriesgarnos y, ¿qué hemos ganado? ¡Nada!

-No exactamente -niega Leviathan-. Busca información acerca de Iván Rodríguez.

-Vale -dice Paco mientras escribe el nombre-. Vaya, es un jugador de béisbol. ¡Qué nazi!

-Busca acerca del que encontró el trozo de marfil, anda -le sugiere Leviathan, obviando que se ha equivocado en la búsqueda.

-Ésto es otra cosa -responde Paco-. Iván Rodríguez, explorador americano. Su mayor logro hasta ahora ha sido encontrar una especie de fragmento de marfil en el interior de La Venganza de la Reina Ana, el barco de Edward Teach.

-¡Bingo! -exclama Leviathan-. Ahora solo queda averiguar la localización del individuo.

De repente el portátil se apaga.

-¡Pero qué pedazo de pene de cargador! -exclama Paco, cabreado.

Kaiser recién ha terminado de limpiar la cubierta del barco, cuando Leviathan sube a la parte superior del barco.

-¡Kaiser -exclama Leviathan-, pon rumbo a norteamérica!

-¿Y eso? -pregunta Kaiser.

-¡Nos vamos a Liberty City!

Continuará…

Saludos

LeviathanDominator

Categorías:Relatos
  1. Sábado 14 julio 2012 a las 3:17

    Buena historia, te ha salido una caracterización de mi personaje bastante nazi.

    A la espera de la segunda parte me hallo.

    Venga, hasta luego.

  2. Sábado 14 julio 2012 a las 17:56

    No he visto en este capitulo ningun apice de mi inteligencia, atractivoh, masculinidad, mucho estilo, y el porte de un dios

    asinque no me gusta, esperemos que el 2º capitulo sea mejor porque veo que esta serie no cuiajahanasfiahfkahfkoaf

    Buena historia Domin.

  3. Lunes 16 julio 2012 a las 2:01

    Me ha molado! Hay mucha inspiracion de One Piece, algo a la que no estoy muy acostumbrado (soy mas de Naruto -Akatsuki, para ser mas exactos-, llamadme estupido si quereis xD), pero aun asi me ha parecido genial.

    Por supuesto no pudo faltar tambien ese estereotipo mio de cinefilo fanatico del cine de autor, concretamente de Tarantino jajajaja Aunque yo la verdad es que si es una buena peli que merezca la pena, siempre me molaria verla original (aunque doblada) en el cine, para poder darle algo de beneficios. Pero teniendo en cuenta que ahora han subido el IVA y que el cine costara mas caro, me temo que tendre que hacer el pirata ajajajajkasdhaskdhkjsdhaskja
    Asi que si la historia es en un futuro cercano, mi personaje estara perfectamente bordado xDDDDDDDD

    A la espera de la segunda parte😀 Saludos.

    • Miércoles 18 julio 2012 a las 5:00

      Me alegro de que te guste. Si me hubiera inspirado en One Piece habría gente con superpoderes, aunque sí me he inspirado un poco en el barco de la tripulación para nuestros barcos. Mayoritariamente me estoy basando en Uncharted, aunque en esta parte he dejado un poco de lado los tiroteos.

      Saludos

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