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La aventura inexplorada: “El tesoro de Edward Teach”, segunda parte (Historia de LeviathanDominator)

El conjunto de islas conectadas por autovías que iluminan la noche se llama Liberty City, una gigantesca urbe en mitad del océano Atlántico, el lugar perfecto para que los peores criminales del planeta puedan reunirse. Mafias, bandas criminales, policías corruptos y muchas prostitutas se ganan la vida de forma corrompida. Aun con este panorama, el gobierno oculta esta infame faceta de la ciudad y, en su lugar, la manifiestan como uno de los lugares más seguros de Norteamérica.

Liberty City está compuesta por cuatro islas principales. En una de ellas están los condados de Broker y Dukes, donde mayoritariamente hay casas, fábricas, playas y un aeropuerto. Al norte de esta isla se encuentra una mucho más pequeña llamada Bohan. En medio, la más grande de Liberty City es Algolquin, donde están los gigantescos rascacielos y lujosos hoteles. Por último, a la izquierda y, de tamaño similar a Algolquin, se encuentra el estado de Alderney, que teóricamente no se considera parte de Liberty City. En ese estado hay muchas fábricas y centros industriales, todos rodeados por una gigantesca autovía que se sitúa a varios metros sobre la isla.

Una de las figuras más importantes de la ciudad, Iván Rodríguez, un hombre rubio y regordete, se encuentra en su suite del ático del hotel más lujoso de Algolquin: The Majestic. El hombre, vestido con un traje a rayas amarillento y unos mocasines casi dorados, se encuentra en su sofá fumándose un puro mientras observa un cuadro abstracto dibujado por un artista llamado Philips. La habitación está llena de guardaespaldas, cada uno en un lugar estratégico por si algún ladrón entra a robar. No era extraño que alguien quisiera robarle, ya que tiene una enorme colección de tesoros en una larga vitrina que ocupa casi toda una pared. Posee tesoros de todo tipo; coronas, cálices, joyas y espadas entre otros muchos botines, casi todos de oro o plata. En una de las vitrinas puede observarse el otro trozo de marfil, necesario para completar el mapa que probablemente conduzca al tesoro del famoso pirata, Edward Teach.

-¡Menuda belleza de cuadro! -exclama Iván, observando detenídamente el cuadro que cuelga sobre su chimenea-. Me recuerda a mi mujer. Tiene exactamente la misma calva.

Las puertas al fondo de la sala de estar se abren de par en par. Uno de los guardaespaldas de Iván se adentra en la habitación con cierta urgencia.

-Señor -comienza a hablar el individuo-, hay un hombre que desea subir a verle. Se hace llamar Leonard Teach y viene acompañado de sus hombres. ¿Le dejo subir?

-Vaya -dice sorprendido, agarrando el puro-, así que finalmente decide hacerme una visita después de tantos años. Sí, es un antiguo compañero que conocí cuando estaba en la universidad. Déjale pasar, pero que venga solo.

-De acuerdo -contesta el guardaespaldas.

El hombre cierra las puertas mientras salía de la habitación. Baja las escaleras hacia el piso inferior, el piso 30 del edificio y, atravesando velozmente el pasillo para alcanzar el ascensor, choca por accidente contra una silueta vestida de negro.

-¡Oh! -exclama el guardaespaldas mientras se reincorpora-. ¡Usted perdone, caballero!

-No pasa nada -responde el hombre, apartándose un poco del camino para que el guardaespaldas continúe hasta el ascensor al fondo del pasillo.

El guardaespaldas llega al ascensor y baja al vestíbulo. El hombre con el que colisionó previamente resulta ser Kaiser, que se dirige al fondo del pasillo. Antes de llegar a las escaleras que conducen a la suite de Iván, donde había dos guardaespaldas que, obviamente, no le iban a dejar pasar, se detuvo en la penúltima puerta a la derecha. Introdujo una tarjeta en el lector de tarjetas situado a la izquierda de la puerta y ésta se abrió, revelando el interior de la habitación. Es una pequeña suite, compuesto por una cama doble de color blanca a la derecha, un par de sofás azules al fondo de la habitación junto al balcón, un cuarto de baño a la izquierda de la entrada y una televisión de plasma en la esquina izquierda. Dos tipos vestidos de negro, igual que Kaiser, se encuentran en la habitación. En el sofá está sentado Eric leyendo una revista, molesto por el ruido que provocaba la radio de la mesita de noche que tiene encendida Tito, que se encuentra tumbado en la cama disfrutando de una canción de deadmau5.

-¿Pero quieres bajar eso de una vez? -pregunta Eric, irritado-. Llevas un rato con eso a todo trapo.

-Joder, Eric -responde Tito, indignado-. No está ni la mitad de alto. Seguro que si fuera una canción que te gusta no te quejarías.

-Se llaman auriculares, Tito -responde Kaiser-. Se escucha la puta canción desde el pasillo.

-¡Hombre, hola! -dice Tito al darse cuenta de que Kaiser acaba de entrar.

La puerta del cuarto de baño se abre brúscamente, dándole un sonoro portazo a Kaiser en la cara. Paco sale del cuarto de baño, reajustándose los pantalones.

-¡Hombre! -exclama Paco al ver a Kaiser, que se llevó una mano a la cara-. ¡Buen día, Kaiser! ¡Largo pene sin ve…!

Antes de que acabara la frase, Kaiser le pegó un guantazo a Paco.

-Me cago en tu puta madre, ¿no podías abrir las puertas como un ser humano? Menuda ostia me has dado.

-Son mis costumbres y hay que respetarlas -contesta Paco, recuperándose del guantazo.

-Hola, Kaiser -saluda Gondor sosteniendo unos binoculares, que viene desde el balcón tras oír todo el ruido.

-A lo que iba -se dispone a hablar Kaiser mientras se sienta en una silla a la derecha de la puerta-. Acabo de ver a Leonard y a sus hombres y, finalmente, van a hacerle una visita a nuestro amigo Iván.

-Ha tardado el hijo de puta -dice Paco-. Han pasado dos meses desde la última vez que nos encontramos con él. Todavía me acuerdo del dolor que sufrí después del tiro que me pegó en la pierna.

-Si mantuvieras la bocaza cerrada no te pasarían estas cosas -le dice Kaiser.

-Entonces no sería yo -contesta Paco-. Por cierto, ¿dónde está Levi?

-Acabo de verle abajo hablando con un tipo que no conozco -dice Gondor, dejando los binoculares sobre la mesita de noche-. Creo que estará al subir.

-Como se encuentre con Leonard o con sus mercenarios, nos vamos a reír un rato -dice Tito mientras aumentaba un poco el volumen de la radio.

-¡Ya no aguanto más! -grita Eric, levantándose, completamente furioso.

Eric agarra la mesita de noche entera y, apartando a Gondor del camino, lo lanza por el balcón con todos los objetos que tenía encima.

-¡Pero serás bestia, Eric! -contesta Tito, levantándose de la cama.

-¡Estaba hasta los cojones -contesta Eric irritado-, con tanto ruido no me dejas ni leer tran…!

-¡Shhhh! Baja la voz -susurra Kaiser, con el dedo índice en la boca.

Inmediatamente después de que dejase de sonar la música, se pudo apreciar un montón de ruido proveniente del pasillo. El grupo se acerca a la puerta a escuchar.

-…solo le estoy pidiendo que me deje pasar con este hombre. Comprendo que no quiera que deje pasar a todos mis hombres en la suite, pero tampoco quiero ir completamente solo. Pregúntale a Iván cuando lleguemos a ver si…

-¡Ese era Leonard! -exclama Gondor.

-Debemos avisar a Domin para que pongamos en marcha el plan -dice Kaiser-. ¿Dónde está el teléfono?

-Estaba sobre la mesita de noche -dice Gondor.

-Buena, Eric -dice Kaiser.

-¡Oh, cállate! -contesta Eric, aún mosqueado.

-¡Qué pene! -concluye Paco.

-Pues ahora que no podemos comunicarnos con Domin, tendremos que empezar sin él -dice Kaiser en general-. Vamos a prepararnos.

Y así, el grupo se dispone a subir al suite del ático de Iván Rodríguez, con esperanzas de robar ambos trozos de marfil de un intento. Tito saca del armario seis pasamontañas negros para cada uno, aunque le da dos a Kaiser por si acaba apareciendo Leviathan. Gondor saca de debajo de la cama un maletín que coloca encima de ésta y se dispone a abrirlo. Dentro se encuentra un arpeo, un instrumento compuesto por cuatro ganchos de hierro atado a un asta de madera. Se asoma al balcón y se prepara para disparar a la barandilla de la terraza del ático de Iván.

-A… ver… si… lo engancho… -decía Gondor, concentrado en apuntar a la barandilla.

Gondor aprieta el gatillo y dispara el gancho, que sale disparado hacia la barandilla y consigue engancharse. Sin embargo, no se enganchó a la barandilla, sino a un guardaespaldas que salió a fumarse un cigarro, y, del tirón que provocó el asta para enderezar la cuerda, tiró al guardaespaldas al vacío.

-Bravo, Gondor -dice Kaiser, observando como el guardaespaldas seguía cayendo.

-Qué pene de disparo -contesta Paco.

Gondor recoge el gancho que se quedó balanceándose en el balcón, lo vuelve a colocar y se posiciona para un segundo intento. Vuelve a disparar y, finalmente, el gancho se queda aferrado a la barandilla de la terraza. Tras comprobar que está bien sujeto, Kaiser sube primero, observando por si hay guardaespaldas cerca. Siguió escalando por la cuerda hasta llegar a la barandilla, agachado para evitar que le descubran.

Las luces de la terraza están apagadas, pero gracias a la luz de la Luna se podía ver con claridad toda la terraza. A la derecha hay un helipuerto con dos helicópteros aparcados, uno blanco y amarillo de pasajeros y otro de combate, que podrían utilizar posteriormente para escapar si encontraban las llaves. A la izquierda hay unas escaleras que conducen a la zona superior de la terraza, donde hay una gran cúpula de cristal que cubre parte de la suite, con una puerta que conduce al interior.

El quinteto ya había subido y se habían colocado los pasamontañas. Gondor recién ha terminado de recoger el arpeo y se reúne con el resto del grupo, que se acerca a la escalera procurando no hacer ningún ruido.

-¡Shhh! -chista Kaiser al grupo, deteniendo el avance.

Un guardaespaldas sale por la entrada de la cúpula de cristal y se detiene justo enfrente de ésta. Como aparentemente no se iba a mover de ahí, Kaiser sacó su pistola con silenciador de la chaqueta. Se detuvo cerca de la esquina de la cúpula, esperando a que el guardaespaldas mirara hacia otro lado. De repente, el guardaespaldas giró hacia la izquierda, como si hubiera escuchado algo. Kaiser se echó un paso atrás. No podía observar al guardaespaldas, por lo que no sabía a ciencia cierta si había sido descubierto o no.

-Joder, no puedo -susurra Kaiser.

-¿Qué sucede? -pregunta Gondor en voz baja.

-No puedo asesinar a un hombre sin más -dice Kaiser lo más bajo posible-.

-Déjamelo a mí -dice Tito, pasando al lado de Kaiser en silencio.

Tito saca un frasco de cloroformo y un trapo del interior de su chaqueta. Unta el cloroformo en el trapo y le da varias vueltas. Espera un poco y vuelve a asomarse. El guardaespaldas se encuentra esta vez mirando hacia la derecha, por lo que era la ocasión perfecta. Se acerca a él, todavía agachado, extendiendo el trapo hacia los lados, se levanta y le tapa la boca con el cloroformo. El guardaespaldas, con los ojos muy abiertos, trata de gritar, pero no puede hacerlo. Tito comprueba que está dormido y lo lleva arrastrándose hacia la zona donde se había enganchado el gancho. Los demás rodearon la cúpula observando su interior. Desde la entrada, no se puede ver nada a través de los cristales de la derecha de la cúpula, ya que está cubierto de suelo. Justo a la izquierda de la entrada, dentro de la cúpula, se puede ver cómo hay una escalera que conduce al interior de la suite. La cúpula se encuentra justo encima de una gran mesa de madera con diez sillas alrededor, sin ocupantes. Para poder ver el salón correctamente se desplazan a la parte izquierda de la cúpula desde fuera. Ahora sí, se puede ver a mucha gente en ese lugar, entre ellos cinco guardaespaldas rodeando el habitáculo. Reconocieron la figura obesa con traje amarillento como Iván Rodríguez, ya que buscaron información sobre él. Está enfrente de su vitrina, agarrando el trozo de marfil. A su lado se encuentra un guardaespaldas con un uniforme diferente, cuya característica que más llama la atención es que lleva un montón de explosivos alrededor del uniforme. En el sofá de espaldas a la entrada de la suite se encuentra Leonard con el trozo de marfil en la mano y, a su lado, el hombre calvo que se encontraron en las islas Catalina. Tito regresa después de dejar el cuerpo en una esquina y se acerca al grupo.

-¿Habéis encontrado algo interesante? -susurra Tito al grupo.

-Bueno -comienza a hablar Gondor-, allí está Leonard e Iván, y los dos trozos están en la habitación, pero no podemos oír nada.

-Hice bien en traerme ésto -responde Kaiser mientras se saca algo de la chaqueta.

De la chaqueta saca un micrófono conectado a un cable largo, ideal para escuchar conversaciones. También se sacó una radio.

-¿Qué tienes? ¿El bolsillo de Doraemon? -pregunta Paco.

-Cállate -responde Kaiser-. Sintonizadlo en el 11.4 mientras yo lo sostengo.

Kaiser entra sigilosamente en el interior de la cúpula y se sitúa sobre el pequeño balcón de la parte derecha. Agarrando el cable, baja poco a poco el micro hasta que llegan a escuchar algo.

-… pero si ambos colaboramos -relata Leonard-, podremos conseguir el tesoro antes de que alguien nos lo arrebate. He acudido a ti porque se que me están siguiendo y quiero acabar con la búsqueda cuanto antes. Una vez lo consigamos, compartiremos el tesoro los dos. ¿Qué te parece la idea?

-Tal y como lo veo no tenemos más opciones -comienza a hablar Iván mientras se sienta en el sofá de cara a la chimenea, con el trozo en la mano-, ya que la búsqueda no puede continuar si no juntamos los dos trozos para revelar el mapa.

-Exactamente. Prefiero compartir el botín a que otro tipo que no se lo merezca lo consi…

-Sin embargo -interrumpe Iván, agarrando el puro y depositándolo sobre el cenicero- no puedo evitar pensar que quieres aprovecharte de mí para llegar al tesoro. Al fin y al cabo, llevas años sin hacerme una visita y casualmente, ahora que me necesitas, acudes a mí.

Leonard comienza a mirarle desconfiado.

-Un “descendiente” de Edward Teach -continúa Iván mientras se levanta- querría llevarse toda su fortuna para él solito, y siendo descendiente de un pirata refuerza esa teoría. Si fueras una persona que confiara plenamente lo haría sin problemas, pero mucho me temo, querido Leonard, que te vas a quedar con las ganas.

-¿De qué demonios estás hablando? -pregunta Leonard, indignado-. ¿Por qué iba a hacerte ésto a ti? ¡No he podido hacerte una visita sin más; te recuerdo que me están buscando y he tenido que aflojar mucho dinero para cubrir nuestras identidades!

-¿En Liberty City? ¡Por favor, Leonard, no me hagas reír!

-¡Iván, si no colaboramos, no podremos encontrar el tesoro! ¡Sin el trozo de marfil que poseo no lo encontrarás nunca!

-¿Y quién te ha dicho que no voy a necesitar tu trozo de marfil?

Con este gesto, los guardaespaldas sacan sus pistolas y apuntan a Leonard y su mano derecha. Ambos se levantan rápidamente y, el hombre calvo que acompaña a Leonard, desenfunda su M9 y trata de apuntar a cada uno de los guardaespaldas en sucesión, uno por uno.

-¡Cinco pistolas contra una M9! -grita el hombre, con acento alemán-. ¿De verdad queréis comprobar quién saldrá victorioso?

-Entrégame el trozo de marfil si no quieres que esto acabe mal -le dice Iván a Leonard, sin perder la compostura.

El hombre calvo deja de apuntar a los guardaespaldas para apuntar a Iván.

-¡Maldita sea, Iván! -exclama Leonard-. ¿A qué viene esta traición?

-¿Traición? ¿TRAICIÓN? -pregunta Iván, completamente furioso-. ¡Vienes a mi hogar porque te conviene y encima te traes a un hombre armado! Es obvio que, en cuanto me descuide, serás TÚ el que me apuñale por la espalda y te lo llevarás todo. Nunca se te ha dado bien mentir, Leonard. Ahora, volveré a decírtelo. Dame el trozo y te dejaré salir de aquí con vida.

-¿Qué te hace pensar que te lo voy a dar, hijo de puta? -dice señalando a Iván.

-Observa el suelo.

En el suelo se encuentran tres explosivos adhesivos, listos para estallar.

-Si hacéis un movimiento extraño, volaréis por los aires gracias a los explosivos que ha depositado mi mano derecha Scorpio -dice Iván mientras se aleja lo máximo posible de las bombas, con el detonador sobre el trozo de marfil.

Leonard observa con furia a Iván, pero algo le llamó la atención en el techo. Ve el micrófono que porta Kaiser balanceándose levemente sobre Iván. Ahora que lo está observando con más detalle, ve a través de la cúpula de cristal a Tito, Gondor, Eric y Paco, aunque Leonard no les reconoce porque llevan los pasamontañas.

-¡¡¡LADRONES!!! -grita Leonard, con los ojos desorbitados.

El grito sorprende tanto a Iván que lanza hacia atrás el detonador y el trozo de marfil. Tras recuperarse de ese pequeño susto, grita a sus hombres.

-¡Inútiles, disparad! -grita Iván mientras se adentra en la cocina para cubrirse.

Antes de que los guardaespaldas de Iván apretaran sus gatillos, el hombre calvo dispara alrededor de toda la habitación hacia los guardaespaldas mientras él y Leonard retroceden hasta la entrada. Los cinco guardaespaldas de la habitación disparan al dúo evasivo, pero no surge efecto porque llevan chalecos antibalas. El hombre que porta la M9 consiguió disparar a la cabeza de todos los guardaespaldas de la sala, pero Scorpio recupera el detonador y se dispone a activarlo.

-¡No conseguiréis escapar de aquí con vida! -grita Scorpio, activando el detonador.

Tres grandes explosiones cubren casi por completo toda la sala de estar. La onda expansiva derriba a Scorpio, chocando violéntamente contra la pared del fondo del comedor. Las sillas, la mesa y gran parte de los tesoros de Iván se propulsaron también. La cúpula de cristal, gracias a la onda expansiva, reventó en mil pedazos. Los cuatro integrantes del grupo que observaban a través de la ya extinta cúpula se apartan rápidamente. Kaiser soltó el micrófono y sale de lo que antes era una cúpula de cristal antes de que los trozos de cristal le alcanzaran. Scorpio aprovechó que la mesa chocó contra la pared cerca suya para cubrirse debajo y no le afectaran los trozos de cristal. El sonido de la explosión provoca que Iván se desplome en el suelo de la cocina, completamente inconsciente.

En la calle, muchas personas observaban atónitos cómo una gigantesca columna de humo sale de la parte superior del Majestic como si fuera una chimenea gigante. Pequeños trozos de cristal de la cúpula y de las ventanas seguían cayendo, por lo que la gente mantenía cierta distancia con el hotel. Las sirenas de policía comienzan a sonar.

Tras un buen rato respirando agitádamente, Kaiser abre los ojos. Se encuentra en el suelo de la terraza, rodeado de cristales. Enfrente se encuentra al resto del grupo, también en el suelo. Sin mover la cabeza, escucha varias pisadas y cristales rompiéndose. Una figura desconocida pasa por su lado, ignorándole completamente mientras continúa hacia la zona de los helicópteros. Kaiser supuso que sería Iván con el trozo, por lo que se levanta como puede, quitándose algunos cristales que cayeron sobre él. Apoyando su mano izquierda en una zona limpia de cristales, presiona fuertemente y se coloca sobre sus piernas. Con cierta dificultad, baja las escaleras que conducen al pequeño helipuerto mientras se saca su pistola con silenciador.

-Detente, maldito -dice Kaiser al hombre mientras lo apunta.

Kaiser no puede observar con claridad la figura gracias al humo que todavía circulaba por la zona. El hecho de que el hombre está de espaldas tampoco ayuda. Tras oír a Kaiser, el hombre se da la vuelta lentamente. Kaiser no se había equivocado con el trozo de marfil; es exactamente el trozo que posee Iván. Pero el hombre no es Iván, ni Scorpio. Ese hombre no lo había visto Kaiser en su vida.

-¿Pero… pero tú quién eres? -pregunta Kaiser.

El desconocido se encuentra mirando a Kaiser de frente. Ya que Kaiser le está apuntando con la pistola, no pudo hacer otra cosa que levantar las manos.

-Calma, calma -dice el desconocido, bastante nervioso-, solo he cogido lo que vine a buscar.

-Eso no te pertenece -responde Kaiser.

-Tampoco os pertenece a vosotros -contesta el desconocido.

-No has contestado mi pregunta. ¿Quién demonios eres y por qué te interesa tanto el trozo de marfil?

El humo se desvanece poco a poco y se puede apreciar con más claridad el aspecto del desconocido. Es un hombre joven, no muy alto, con pelo marrón oscuro y un poco de vello facial. En ese momento viste con un traje de ladrón completamente negro, incluyendo guantes. Alrededor de su cuello tiene una cuerda atada a un anillo que cuelga sobre su pecho. Tiene una pistola en el portapistolas a su izquierda, pero sabe que si trataba de desenfundarlo se arriesga a llevarse un tiro de Kaiser.

-No tengo por qué decírselo a un hombre con un pasamontañas -dijo ante el hecho de que Kaiser lleva puesto el pasamontañas.

-No puedo quitármelo, ya que me pueden reconocer y eso sería peligroso para mí y mis amigos -contesta Kaiser.

-Por ese mismo motivo no puedo decirte quién soy -responde el individuo.

Detrás de Kaiser se escuchan las pisadas de varios hombres. Éste se da la vuelta alarmado, pero se alivia cuando se da cuenta de que son Eric, Paco, Tito y Gondor. Al igual que Kaiser, apuntaban al desconocido con sus pistolas con silenciador.

-¿Quién demonios es este tío? -pregunta Eric.

-Ni idea, pero tiene el trozo de marfil que estamos buscando -responde Kaiser, que tras acabar la frase, se gira hacia el hombre-. Te lo volveré a repetir, danos el trozo y no sufrirás daños.

-Sobretodo mantente alejado de este asunto -le dice Gondor.

-¡Una constelación con forma de pene! -dice Paco, sorprendido, mirando al estrellado cielo.

-Deberíamos debatir esto en otra parte, ya que todavía estamos en peligro -dice el desconocido, sacando un llavero-. Escapemos en uno de estos helicópteros gracias a las llaves que le he mangado a Iván y discutiremos el asunto en otra parte más tranquilamente. ¿Qué os parece la idea?

A Kaiser no le parece mala idea. Deja de apuntar al desconocido y se guarda la pistola.

-Está bien, debemos salir de aquí -dice Kaiser-. Ya discutiremos sobre el trozo más adelante cuando estemos a salvo.

-¡Fantástico! -dice el desconocido-. En ese caso salgamos de aquí. Espero que alguno de vosotros sepa pilotar un helicóptero.

-¡Desde luego que se pilotarlo! -grita una voz lejana.

Nuestros protagonistas se giran y se encuentran a Iván y seis de sus guardaespaldas, incluido Scorpio, sobre la barandilla de la escalera de la zona superior de la terraza, apuntando a nuestros protagonistas.

-¡Maldita sea! -grita Iván-. No solo recibo la visita del maldito Leonard para tratar de robarme mis tesoros, sino que encima este maldito payaso quiere llevarse mi trozo de marfil y mi helicóptero. ¡Estoy harto de traiciones!

-¡No es tuyo, Iván! -grita el desconocido-. Bueno, el helicóptero sí… ¡pero el tesoro no puede caer en manos de alguien como tú! ¡Además, técnicamente lo encontré yo primero!

-¡Claro, te contraté para ello! -responde Iván-. Aun así, ¿qué me hace diferente de ti? ¡Tú has invadido mi propiedad y has intentado robar lo que es mío!

-¡Sabes exactamente que no quieres el tesoro solo por el oro o lo que quiera que contenga! -contesta el desconocido-. ¡Tú también buscas el “secreto” que se esconde entre el tesoro de Teach, y por eso luchas contra Leonard por lo que contiene!

Kaiser no tiene ni idea de lo que estaba pasando. Es la primera vez que oye que el tesoro esconde un secreto más allá del montón de oro y joyas que puede contener el cofre. En este momento se está preguntando para si mismo qué escondió realmente Edward Teach.

-Fue un error contratarte para el trabajo, Nathan Drake -contesta Iván, revelando el nombre del desconocido-. Ahora prepárate para pagar por tus errores.

El grupo de guardaespaldas se acerca al grupo mientras siguen apuntando. Les obligan a ponerse de rodillas y a quitarles los pasamontañas mientras Iván le quita a Drake el trozo de marfil y las llaves.

-Puede que Leonard se haya escapado, pero al menos no he perdido el trozo. ¡Jajajajaja! -ríe Iván, desenfundando su pistola-. Antes de irme, quiero asegurarme que os pego un tiro a cada uno de vosotros. Leonard puede esperar; no llegará lejos sin la otra mitad del trozo.

-¡Vete a la mierda! ¡Auuu! -grita Drake, haciendo que Scorpio le golpee con la culata de su pistola.

-Yo iré a por mi pasaporte para conquistar el mundo -responde Iván-, mientras vosotros estáis criando malvas. ¡Jajajaja!

Paco, que en ese momento miraba a su izquierda, donde no había nadie, nota una gran grieta en el suelo que se va extendiendo poco a poco alrededor de la terraza. De pronto intenta levantarse para alertar a todo el mundo.

-¡Tenemos que salir de aquí, el su…!

Iván, en un acto reflejo, dispara a la rodilla derecha de Paco. La sangre se extiende por el suelo y Paco se desploma de espaldas.

-¡¡¡JODEEEEER!!! -grita Paco con los ojos cerrados y los dientes apretados-. ¡¡¡OTRA VEEEEEEZ!!! ¡¡¡Y ENCIMA EN LA RODILLA SANA!!! ¡¡¡ME CAGO EN TODOOOOOO!!! ¡¡¡AAAAAAAARGH!!!

-¡Si es que no mantienes la puta boca cerrada! -grita Kaiser.

-¡Callaros de una puta vez! -grita Iván, mientras Paco se retuerce por el suelo-. ¡El dolor no será de importancia una vez que estéis muertos!

Iván apunta a la frente de Drake.

-¡Y tú serás el primero por traicionarme, Drake!

-Oh, sí, que miedo -dice Drake-, como soy tan nuevo en este tipo de situaciones…

Y de repente, el suelo cede. El trozo de suelo se desploma sobre lo que era la suite de Iván, ahora completamente destrozado y quemado, todavía con algunas llamas encendidas. Todos salvo Iván se encuentran amontonados, rodeados de piedras, gritando de dolor. La abertura del techo cubre casi por totalidad la sala de estar de la suite. Iván, observando atónito desde arriba, se acerca poco a poco al helicóptero sin dejar de mirar el grupo de personas enterrados entre las piedras. El suelo de la terraza sigue derrumbándose, lo que provoca que Iván se suba rápidamente al helicóptero y lo ponga en marcha. Una vez dentro, Iván enciende el helicóptero y las aspas comienza a girar, pero comienza a sufrir una leve inclinación. La grieta está llegando al pequeño helipuerto. Iván, asustado, intenta elevarse aun sin que las aspas estén girando completamente. Finalmente, consigue elevarse sin contratiempos, por lo que Iván se alivia y comienza a reír.

-¡Jajajaja! ¡Bon voyage, cabrones! ¡Deseadme suerte para conseguir el trozo!

Y con ese gesto, Iván se aleja al norte, con el único propósito de encontrar a Leonard.

Tras un pequeño rato, nuestros protagonistas y Drake consiguen recomponerse, solo para encontarse con Scorpio, que observaba de pie con los brazos cruzados.

-¡No vais a saliros con la vuestra! -grita Scorpio.

Scorpio les pega con la culata de su pistola a cada uno y, con la ayuda de los guardaespaldas, los arrastra hasta los restos del comedor, ya que la sala de estar está llena de rocas. Los coloca a todos de rodillas mirando hacia la pared y con las manos sobre sus cabezas. Los cinco guardaespaldas ya se encuentran apuntando al grupo, esperando las órdenes de Scorpio, que se sitúa al lado de la escalera.

-¡Cómo voy a disfrutar del momento! -dice Scorpio, sonriendo, mientras comienza a sacar algunas bombas adhesivas-. Aquí, ahora que estamos seguros, no tenéis ninguna posibilidad de salir de ésta, y en el caso de que pase algo, tengo mis queridos explosivos. Muy bien, despediros de la vida, gachones.

Los guardaespaldas se acercan al sexteto, todavía apuntándoles. Scorpio, con los explosivos en la mano, se gira a los guardaespaldas.

-Venga. ¡A la de una, a la de dos…!

De pronto, se escucha un portazo tremendo y, seguidamente, una lluvia de balas invade la habitación. Las balas atraviesan a todos los guardaespaldas, manchando levemente de sangre al grupo indefenso. Scorpio, sorprendido, sube las escaleras para intentar cubrirse.

-¿Qué demonios ha pasado? -dice Eric, girándose.

Un hombre con traje de etiqueta completamente blanco se acerca al epicentro de la habitación, portando una AK-47 en su mano izquierda que soltaba bastante humo, claro símbolo de que ese arma ha sido utilizada para borrar del mapa a los guardaespaldas. Sostiene una maleta verde oscuro bastante grande con la mano derecha.

-No se os puede dejar a solas un momento, ¿eh?

El tipo resulta ser nada más y nada menos que Leviathan, uno de los integrantes del grupo.

-¡A buenas horas apareces, coño! -grita Kaiser-. Podríamos haber muerto si hubieras tardado unos segundos más en llegar.

-Ya veo, desde luego no se puede decir que esto haya sido una misión de sigilo -dice Leviathan, observando los escombros de la desastrosa suite.

-¡Ya tendremos tiempo para discutir más adelante! -grita Gondor-. ¡Scorpio se está escapando!

Leviathan observa como una figura sube por las escaleras que conducen a la terraza.

-No os preocupéis, yo me encargo de él -dice Leviathan mientras corre hacia la escalera, soltando la maleta y agarrando su AK-47 con las dos manos.

-¡NO! -grita Tito-. ¡NO LE SIGAS, DOMIN!

Antes de que Leviathan se diera cuenta, la escalera explota en mil pedazos. La onda expansiva impulsa a Leviathan hacia atrás, haciendo que caiga de espaldas sobre las piedras. Leviathan se reinconpora inmediatamente, sentado con las manos sobre el suelo, mirando hacia la escalera destruida. Después de observarla, se mira su traje.

-¡Hijo de puta! ¡Me ha manchado el traje! ¡Me las va a pagar!

-¿Cómo has comprado ese traje? -pregunta Kaiser a Leviathan, cogiéndole de la mano y ayudándole a levantarse.

-Cogí el dinero de la cuenta bancaria de Eric -responde Leviathan sin ningún tipo de disimulo.

-¡SERÁS HIJO DE PUTA! -responde Eric, completamente cabreado.

-No solo el traje -dice Leviathan-, sino todo el contenido de esta maleta y algunas cosas para el Marinus. Me lo vendió un conocido mientras estaba abajo. Pensaba utilizarlo por si el plan de sigilo fallaba, cosa que veo que no ha ido demasiado bien, por tanto lo necesitamos ahora mismo. Por cierto, ¿quién es este tío?

Leviathan recién se da cuenta de que Drake se encuentra ahí.

-Soy Nathan Drake, cazador de tesoros -dice Drake, dándole la mano a Leviathan-. Buscaba el tesoro de Teach para destruirlo, pero veo que vosotros también buscáis el mismo objetivo, por tanto os ayudaré en la búsqueda.

-¿Destruirlo? -pregunta Leviathan, intrigado.

-Sí -responde Drake, mientras observa a través del agujero del techo cómo el helicóptero de combate comienza a despegar-, pero será mejor que despejemos las dudas más adelante y salgamos de aquí cuanto antes.

-De acuerdo -dice Leviathan mientras se agacha hacia la maleta para abrirla.

La maleta contiene cinco AK-47, tres cajas de seis granadas, chalecos antibalas, seis cuchillos y un paracaídas. El grupo se sorprende por la cantidad de cosas que ha podido comprar Leviathan en esta situación. Eric se cabrea aún más.

-Vamos a necesitar armarnos bien, porque los guardaespaldas de Iván están subiendo al ático, y os puedo asegurar que he visto un montón de ellos. Coged todo lo que queráis de aquí, he traído armas para todos. Lo siento, Drake, he traído lo suficiente para el grupo, aunque te puedo dar algunas granadas.

-Gracias, Levi -dice Drake-. ¿Te puedo llamar así?

-¡NO! ¡NO ME LLAMES ASÍ! -grita Leviathan, indignado-. Suena como una mariconada. Llámame Domin en su lugar.

Paco, en el suelo y dolorido, no puede evitar reírse, lo que llama la atención de Leviathan.

-¡Joder, Paco! -dice sorprendido-. ¿Otra vez?

-Sí, Levi -dice Paco-, otra vez. ¡Qué pene de suerte!

De repente, dos explosiones invaden la cocina. Un gigantesco agujero revela que fuera se encuentra el helicóptero de combate, pilotado por Scorpio, que disparó hacia la pared del Majestic. El helicóptero de combate es de color negro y se puede observar que, en sus laterales, tiene escrito en rojo la palabra Jimy.

-¡La puta madre! -grita Gondor.

-¡Rápido, salgamos de aquí! -grita Drake, mientras se acerca a la puerta.

Leviathan agarra con las dos manos la maleta abierta para que el grupo vaya cogiendo sus armas mientras avanzan. Una vez salieron de la suite, se quitaron rápidamente las chaquetas para colocarse los chalecos, excepto Leviathan.

-Toma, Drake -dice Leviathan, ofreciéndole el chaleco-. Yo no lo voy a necesitar.

-¿En serio? -dice sorprendido Drake-. Vaya, gracias. Pero, ¿qué pasa si te disparan?

-No me hará falta, tengo un plan -dice Leviathan mientras que se coloca el paracaídas.

-¿Qué clase de locura vas a cometer ahora? -pregunta Kaiser mientras se vuelve a colocar su chaqueta.

-Tranquilo, tan solo es para asegurarme -dice Leviathan-, por si las cosas acaban saliendo mal, cosa que, viniendo de un tipo en un helicóptero de combate con intenciones asesinas, parece que será inevitable que si, la cosa acabe saliendo realmente mal.

Agarrando un par de granadas para Drake, coge otro par y un cuchillo para él y espera a que el resto se equipen con sus armas. No tardaron en recibir otro par de misilazos de Scorpio, esta vez más cercano. En la zona de las escaleras que conducen al piso inferior se abrió un gran agujero, revelando el helicóptero de nuevo, y parte de la escalera se precipitó al vacío. El grupo no puede detenerse porque saben que tarde o temprano Scorpio volverá a disparar. Leviathan salta hacia abajo en el hueco que ha dejado el misil de Scorpio hacia el resto de escalera que sigue intacto del piso inferior. Le sigue Kaiser, que también llega sin problemas. Sin embargo, cuando Eric planeaba saltar, Scorpio dispara otro par de misiles. Todos se ven obligados a retroceder excepto Leviathan y Kaiser, que corren hacia el interior del pasillo para ponerse a salvo. Los dos proyectiles impactan contra las escaleras, desintegrándolas por completo, sin ninguna posibilidad de que el resto del grupo pueda bajar por el momento.

Desde el punto de vista de los espectadores en la calle daba la impresión de que están en mitad de una guerra. Un helicóptero de combate lanzando cohetes a un edificio mientras éste se cae a pedazos. Los ciudadanos se encuentran aterrorizados por el acontecimiento y la policía rodea el hotel desde varios metros de distancia para evitar el impacto de los trozos de piedras que se precipitan.

Mientras tanto, Kaiser y Leviathan se encuentran en el pasillo del piso 30, exactamente enfrente de la puerta de la habitación donde estaban alojados.

-Y ahora, ¿qué hacemos? -pregunta Kaiser.

-El hotel no va a aguantar por mucho tiempo -responde Leviathan, reajustándose el paracaídas-, por tanto voy a intentar distraer al helicóptero.

-Que vas a… ¿qué? -pregunta sorprendido Kaiser.

-Distraer al helicóptero -repite Leviathan-. Salto en paracaídas y provoco al tío del helicóptero para que me siga. Así vosotros tenéis la oportunidad de salir del edificio antes de que se desplome.

Se oyen dos explosiones más que provienen del piso superior. Las luces del pasillo parpadean, como si estuvieran a punto de apagarse.

-Como te mates no me hago responsable -dice Kaiser-. Ten mucho cuidado con Scorpio, que ya has visto la puntería que tiene.

-Ah, que se hace llamar Scorpio -dice Leviathan-. ¡Qué nombre más gay!

-Ni que lo digas -responde Kaiser-. En fin, buena suerte, nos veremos en el Marinus.

-Lo mismo digo -dice Leviathan-. No hagáis estupideces como yo y bajen con cuidado.

El dúo se da la mano. Acto seguido, Leviathan comienza a retrodecer hacia la zona donde solía estar la escalera que conduce a la suite de Iván. No da dos pasos hasta que se detiene y se gira.

-¡Oh, se me olvidaba! -dice Leviathan-. Toma mi móvil; nos pondremos en contacto cuando llegue al Marinus.

Leviathan lanza el móvil y, acto seguido, Kaiser lo coge en el vuelo.

-De acuerdo -afirma Kaiser.

Leviathan continúa y se asoma adonde se encuentra el agujero que abrió Scorpio en la zona donde estaba la escalera. El helicóptero se encuentra apuntando al piso superior, preparándose para lanzar otro par de misiles. Leviathan desenfunda su AK-47 y apunta al helicóptero.

-¡Veamos de lo que eres capaz, Scorpio! -grita Leviathan.

Leviathan aprieta el gatillo y dispara una ráfaga de seis balas al del helicóptero. Naturalmente, el helicóptero está blindado y no surge ningún efecto salvo la atención de Scorpio. El helicóptero cambia de objetivo y apunta a Leviathan. Las aspas del helicóptero provocan una ráfaga de viento bastante fuerte, tanto que Leviathan anda con dificultad hacia adelante con los ojos entrecerrados. El pelo de Leviathan y la corbata blanca se menean hacia atrás debido a la corriente. Kaiser aprovecha que el helicóptero está distraído para seguir hasta el final del pasillo. Cuando se encuentra enfrente del ascensor, observa que a su izquierda, donde hay restos de la cocina de Iván debido a los misiles de Scorpio disparó anteriormente, se encuentran bajando el resto del grupo. Drake ayuda a bajar a Paco, cuya herida en la pierna derecha se encuentra cubierta por la manga izquierda de su chaqueta negra. Donde solía estar esa manga ahora se puede ver la manga de la camiseta blanca interior.

-¿Dónde está Domin? -pregunta Drake a Kaiser.

-Va a intentar distraer al helicóptero mientras salimos del edificio. Será mejor que nos larguemos ya.

Kaiser desenfunda su AK-47 y baja por las escaleras que conducen al piso 29 mientras el resto del grupo los sigue. Drake coge el brazo izquierdo de Paco y lo coloca sobre su hombro para ayudarle a andar.

Leviathan se encuentra al borde del precipicio, observando fijamente al helicóptero mientras este se encuentra estable en el aire. Durante unos segundos solo se pueden escuchar las aspas del helicóptero. Los trozos de pared del hotel no dejan de precipitarse al profundo vacío. Las brillantes luces de la calle dejaba ver con claridad la altura a la que se encontraba, que no era poca. Una persona cuerda habría evitado esa situación.

Scorpio rompe el silencio y dispara dos misiles directos a Leviathan. Acto seguido, este da un paso más y se lanza al vacío. Los cohetes pasan por encima suya, a milímetros de su cabeza, casi rozando su pelo. Leviathan, con su AK-47 en la mano derecha, extiende los brazos hacia los lados. Un par de explosiones inundan el habitáculo destruido donde se encontraba previamente situado. Tal es la explosión que consigue inclinar todo el ático hacia la zona donde impactó, gracias a los gigantescos agujeros que ha dejado. Leviathan sigue cayendo, todavía sin abrir el paracaídas. El helicóptero de Scorpio comienza a inclinarse y a descender para perseguirle.

Mientras tanto, el resto del grupo llegan al piso 29. La escalera que conduce al piso inferior se encuentra bloqueada, por lo que se ven obligados a continuar hasta el final del pasillo para seguir descendiendo.

-¡Guau! -exclama Gondor-. ¿Qué demonios ha pasado con el techo?

-No se, ¿la consecuencia de que un montón de misilazos revienten alrededor del hotel? -responde Kaiser.

El techo se inclinaba a medida que se acerca al final del pasillo, llegando a tocar el suelo. En mitad del pasillo se encuentra un buen montón de escombros causados por las explosiones.

-Avancemos a ver si encontramos una forma de atravesar el obstáculo -dijo Eric mientras avanzaban rápidamente hacia el final del pasillo.

Fuera del edificio, Leviathan abre el paracaídas y observa que Scorpio ha dejado de perseguirle para volver a disparar al piso donde se encontraba el resto del grupo. Leviathan, que empezaba a temer que fallase el plan, trató de acercarse al edificio para detenerse y volver a llamar la atención de Scorpio. Se deposita en una de las ventanas cerca de la esquina del Majestic y vuelve a meter la tela del paracaídas dentro para cuando necesite volver a usarla. Seguidamente desenfunda su AK-47 y dispara, pero ya era demasiado tarde; Scorpio vuelve a disparar otro par de misiles.

Los misiles alcanzan la habitación, exactamente la que está a la derecha del resto del grupo. La explosión destruye la pared y gran parte de la habitación. El grupo liderado por Kaiser se percatan del ruido, pero tan pronto como intentan alejarse de la pared derecha del pasillo, gran parte de la pared se derriba. El suelo de la habitación y parte del pasillo se inclina hacia el vacío. Drake no consigue alejarse a tiempo y resbala por el suelo de la habitación que se destruía.

-¡¡¡DRAKE!!! -grita Kaiser.

En un acto reflejo, Drake consigue agarrarse a un saliente antes de precipitarse al vacío. Drake, agarrado con ambas manos al saliente, se alivia, pero se da cuenta de que está escuchando el sonido del helicóptero cada vez más fuerte y siente bastante viento a su alrededor. El helicóptero de Scorpio se encontraba justo debajo suya, a medio metro de los pies de Drake. El helicóptero sube poco a poco, por tanto Drake coloca sus pies sobre el edificio e intenta escalar.

-¡Vamos! ¡VAMOS! -grita Drake con los dientes apretados haciendo fuerza con las dos manos sobre el saliente para subir.

Finalmente, antes de que le alcanzaran las aspas, Drake consigue subir y pone los pies sobre el saliente. Scorpio finalmente comienza a alejarse y reanuda su persecución contra Leviathan.

-¡Uff! ¡Por los pelos! -responde aliviado Drake, secándose el sudor la frente- ¡Parece que mi suerte comienza a cambiar!

El saliente cede. Drake se resbala y comienza a caer. Sin embargo, consigue agarrarse al saliente de la ventana inferior.

-¡Enseguida te ayudamos, Drake! -grita Kaiser.

Pero tan pronto como se preparaban para bajar e intentar ayudar a Drake, el techo derruido del fondo del pasillo explotan. El grupo se sorprende y retroceden hasta los escombros situados a mitad del pasillo. A través del humo, aparecieron los hombres de Iván, esta vez armados con rifles de carabina.

-¡Objetivo localizado! ¡Disparar! -grita uno de los guardaespaldas.

Una ráfaga de disparos inundan el pasillo. El grupo no tiene más remedio que cubrirse tras los escombros.

-¿Y ahora qué? -pregunta Gondor.

-¡Tenemos que disparar, aunque sea a ciegas! -grita Kaiser al grupo.

De izquierda a derecha, Tito, Gondor, Kaiser Paco y Eric cogen sus AK-47, las colocan sobre los escombros sin asomarse y comienzan a disparar. No tienen ninguna forma de saber a qué están disparando y si está teniendo resultado, pero no podían arriesgarse a asomarse, ya que se tratan de profesionales entrenados.

-¡Deja que tire una granada! -grita Gondor a Kaiser.

Kaiser no responde debido a que está demasiado ocupado disparando sin que se le vaya el arma.

-¡Deja que tire una! ¡Deja que tire una! -insiste Gondor.

-¡TÍRALA, COÑO! -grita Kaiser, enfadado-. ¿No ves que estoy ocupado? ¡No necesitas mi permiso para usar tus cosas!

-¡Bien! -dice Gondor, entusiasmado.

Gondor deja de disparar para sacar una de sus granadas. Tira de la anilla y se dispone a lanzar.

-¡Comeos ésta! -grita Gondor.

Una vez lanzada, Gondor se cubre las orejas con las manos. Por desgracia, se da cuenta de que lo que ha tirado no es la granada, sino la anilla. La granada, a punto de estallar, se encuentra justo enfrente suya.

-¡¡¡COÑO!!! -grita Gondor, recogiendo la granada.

La vuelve a lanzar completamente nervioso por su error. La granada llega a tocar contra una lámpara del techo y se desvía a la derecha, hacia la habitación derruida. La granada rueda por el suelo inclinado de la habitación de al lado y se precipita al vacío, pasando por encima de Drake.

-¿Pero qué…? -dice Drake.

Interrumpiendo su frase, la granada explosiona. La onda expansiva hace que Drake se suelte y vuelva a caer al vacío. Esta vez, su pierna izquierda se queda enganchada en una antena situada debajo suya, dejándole boca abajo.

-Eso me pasa por hablar -dice Drake, mirando al helicóptero que se acerca poco a poco a Leviathan.

Leviathan vuelve a enfundar su AK-47 y vuelve a lanzarse al vacío y activar el paracaídas. Esta vez Scorpio se propuso a perseguirle ignorando al resto del grupo. El traje blanco de Leviathan facilitaba su visibilidad, por lo que era difícil perderle de vista. Por si acaso, Leviathan activó una máquina que suelta un montón de humo naranja para que Scorpio lo tuviera aún más fácil para seguirle. Éste se lo tomó como una provocación y disparó dos cohetes. Leviathan gira a la derecha doblando la esquina del Majestic mientras evade ambos misiles.

-Jeje, parece que está cagando diarrea -dice Drake mientras seguía colgado.

El helicóptero de Scorpio disminuyó su velocidad y giró un poco más para abajo. De repente, comienza a disparar con las ametralladoras que tiene instalado a los lados de las ranuras de misiles.

-¡Maldita sea -gritó Leviathan mirando sobre su hombro mientras descendía-, no conté con eso!

Scorpio se acerca a una velocidad endemoniada a Leviathan. Éste trata de impulsarse hacia arriba para esquivarle. Las aspas pasan a pocos metros debajo suya, provocando que el humo que suelta se impulse hacia él.

-¡Cof, cof! -tose Leviathan-. No ha sido buena idea lo del humo después de todo. ¡Cof!

Tan pronto como esquiva a Scorpio, Leviathan se impulsa hacia abajo en picado. Se da cuenta de que está volando por encima de Middle Park. La vista es magnífica, pero no estaba en condiciones de observar el paisaje, precisamente. Leviathan gira hacia la derecha, hacia el río Humboldt, disparando con su AK-47 a Scorpio para que le siguiera.

De vuelta al Majestic, el grupo continúa a cubierto, sin posibilidad de escapar de allí. Sin asomarse para mirar, escuchan como los guardaespaldas se acercan a su posición.

-Lo intentaré yo esta vez -dice Tito, sacando las granadas.

Tito saca dos granadas y quita las anillas a ambas. Una la lanza bastante cerca, mientras que la otra la lanza lo más fuerte posible para que llegue al otro lado de la habitación. La primera granada explota en primer lugar, lanzando por los aires a varios guardaespaldas de Iván. Aprovechando la confusión y el humo, todos se asoman y disparan hacia los hombres que no fueron afectados por la explosión. Tan pronto como comienzan a recuperarse, la otra granada explota, facilitando el trabajo de eliminar a los enemigos. En pocos momentos, la zona se encuentra completamente despejada.

-¡Bien hecho, Tito! -grita Eric, con el pulgar hacia arriba.

-¡Gracias! -responde Tito-. Aunque sin vuestra ayuda no podría haberlos derrotado.

-Bueno, no comencemos a chuparnos las pollas todavía -dice Kaiser-, aún no estamos a salvo.

Kaiser se levanta y se acerca a la habitación destruida.

-¡Drake! -grita Kaiser-. ¿Estás vivo?

-¡Por desgracia sí! -grita Drake-. ¡Bajen un par de pisos e intenten sacarme de aquí si sois tan amables!

-¡Vale¡ ¡Aguanta!

Kaiser se gira al grupo.

-Bajemos dos pisos para ayudar a Drake. Tened cuidado, ya que pueden aparecer enemigos más adelante.

-De acuerdo -dice Gondor mientras ayudaba a levantar a Paco.

-Mira que le dije que esta búsqueda no iba a traer más que problemas -dice Paco-. ¡Qué pene de caso me hace Levi!

El grupo llega a las escaleras al otro lado del edificio. Los guardaespaldas de Iván no paraban de subir, pero no tienen ningún problema para eliminarlos; se encuentran tumbados, asomados al hueco de la escalera, disparando cualquier cosa que intenta subir. De pronto, observan como una figura blindada sube rápidamente por las escaleras equipado con un lanzallamas. El grupo se levanta, ayudando a Paco de paso, y suben hacia arriba.

-¡Dejádmelo a mí! -grita Gondor, sacando la anilla de otra de sus granadas.

-¡Ah, no! -dice Eric mientras le quita a Gondor su granada-. ¡Lo tiro yo!

Antes de que Gondor pudiera recuperarla, Eric la lanza hacia el lugar donde estaban posicionados, cerca de la ventana. Se repliegan, dejando la granada en el suelo. El guardaespaldas blindado comienza a disparar con su lanzallamas y se dirige hacia el grupo. Sin embargo, la granada explota a tiempo y destruye toda la pared. El hombre blindado no parecía muy afectado por la explosión, aunque la onda expansiva le impulsó hacia el vacío. Por muy blindado que esté, el impacto le matará.

-¡Qué tipo más negro! -opina Paco.

-¿Ves, Gondor? -dice Eric mientras observa a Gondor con aires de superioridad- ¡Así es como se hacen las cosas!

-Pero usaste mi granada, por tanto también me llevo el merito -contesta Gondor, sonriendo.

-¡Cállate! -grita Eric-. ¡La lancé y me lo cargué yo!

-¡Haberlo pensado antes de coger mi granada! -contesta Gondor, cabreado.

-¿Queréis dejar de pelearos de una vez? -dice Kaiser, separando a los dos-.

-¿Desde cuando eres tú el líder del grupo? -pregunta Eric a Kaiser, todavía mosqueado.

-¡No es momento para discutir sobre estas gilipolleces! -contesta Kaiser-. ¡Tenemos que bajar a ayudar a Drake y a Leviathan, os guste o no!

Eric y Gondor asientan sin decir nada. Kaiser se da la vuelta y reanudan su marcha hacia las escaleras. El lugar parece despejado, por tanto bajan sin problemas con cierta prisa para rescatar a Drake.

Llegan sin problemas al piso donde creen que se encuentra Drake colgado. Una vez que se encuentran los cinco en el pasillo, reciben de forma inesperada una explosión de una bomba de humo.

-¿Pero qué…? ¡Cof, cof! -tose Gondor.

La bomba de humo pilla a nuestros héroes por sorpresa, obligándoles a retroceder hacia la escalera de nuevo. El humo gris inunda gran parte del pasillo, imposibilitando la visibilidad completamente. Tan pronto como se ponen a cubierto mientras tosen con los ojos entrecerrados, una lluvia de disparos inundan el pasillo. Las balas impactan contra la pared de fondo cerca de las escaleras, dejándola hecha un colador. El grupo, todavía tosiendo, vuelven a equipar sus AK-47 y disparan a ciegas. Eric, Tito y Gondor se encontraban a la izquierda, cada uno más agachado que el otro, y a la derecha Kaiser de pie y Paco tumbado por culpa de su rodilla.

-¡Sigan disparando! -grita Kaiser al grupo-. ¡En algún momento tendrán que caer!

Nuestros héroes gastaron alrededor de tres cargadores, pero no paraban de escuchar sonidos metálicos y no parece que están matando a nadie, ya que no escuchaban gritos de dolor.

-¿Qué demonios está pasando? -grita Eric-. ¿Porqué coño no caen?

-¡Ni puta idea! -grita Kaiser mientras recarga su arma por cuarta vez-. ¡Tú sigue disparando!

-Esto me recuerda a una película de acción que vi en el cine -dice Gondor mientras dispara-, en la que el protagonista atravesaba el humo con una metralleta y se cargaba a todo dios, en vez de cubrirse. Sin embargo a él no le pasó nada y los enemigos caían con facilidad. Y hablando de eso, ¿os habéis fijado en lo caro que está el cine? Dentro de poco tendremos que pedir un préstamo al banco para ver una película.

-Gondor, ¿pero quieres callarte y disparar, joder? -pregunta Kaiser.

-Era para romper el hielo, no te pongas así -responde Gondor.

El humo comienza a disolverse y se puede ver lo que sucede con claridad. En mitad del pasillo se encuentran cuatro guardaespaldas con escudos anti-disturbios llenos de agujeros de balas, símbolo de la ofensiva de los cinco integrantes del grupo. Los guardaespaldas, protegidos con los escudos en una fila horizontal aparentemente impenetrable, se acercan lentamente hacia los protagonistas.

-¿Qué hacemos ahora? -pregunta Tito.

-Fácil, una granada y listo -responde Eric, sacando una granada.

Eric tira de la anilla y seguidamente lanza la granada hacia los guardaespaldas. La granada impacta contra uno de los escudos y cae al suelo, justo enfrente de ellos. Sin embargo el guardaespaldas dueño de ese escudo, en una sucesión de movimientos rápidos, levanta levemente el escudo y lo mueve más adelante hacia la granada para que pueda cogerla sin exponerse ante los disparos de nuestros héroes. Una vez recogida la granada la devuelve hacia el grupo.

-¡¡PONEOS A CUBIERTO!! -grita Gondor.

Kaiser agarra a Paco y le arrastra rápidamente hacia la escalera, al igual que el resto del grupo. Kaiser, Paco, Gondor y Eric bajan al piso inferior, mientras Tito vuelve al piso superior.

-¿Adónde demonios va este tío ahora? -pregunta Paco.

Antes de que alguien pudiera responder, la granada explota. Nuestros héroes, al contrario que en anteriores ocasiones, no les afecta la onda expansiva ya que se situaron lo suficientemente lejos. La explosión provoca un pequeño socavón en el suelo. Una vez explotó, se asomaron para observar a los guardaespaldas para descubrir que, gracias a los escudos y a que retrocedieron un poco tras la devolución del explosivo, tampoco se vieron demasiado afectados, por lo que continúan avanzando lentamente hacia nuestros héroes.

-Si huimos, dejaremos atrás a Drake y a Tito -dice Kaiser-, y tampoco nos quitaremos de encima a estos tipos. No podemos permitir que avancen.

Con este gesto se posicionan exactamente igual que antes, con Eric y Gondor a la izquierda y Kaiser, ayudando a Paco a avanzar, a la derecha. Apuntan con sus armas hacia ellos sin asomarse, preparados para disparar. Los guardaespaldas no tienen intenciones de detenerse. Los cuatro comienzan a disparar y consiguen que avancen más lentamente, pero no surge demasiado efecto. Los guardaespaldas ya se encuentran a medio metro de nuestro grupo.

Algo sucede. Detrás de los guardaespaldas se escucha una explosión que abre un agujero en el techo. Los guardaespaldas con escudos miran sobre sus hombros para comprobar lo que sucede sin romper la formación. Tito baja por el agujero armado con su AK-47.

-¡Comed plomo, mamelucos! -grita Tito, apretando el gatillo.

Dos de los guardaespaldas se giran rápidamente y colocan sus escudos de forma que las balas de Tito no les alcanzaran. Sin embargo, Tito dispara los guardaespaldas desprotegidos que se protegían del resto del grupo, mientras que estos disparan a los guardaespaldas que se giraron para protegerse de Tito. En unos segundos consiguieron despacharlos.

-¡Buen trabajo, Tito! -grita Kaiser.

-Improvisación, viene bien en ciertas ocasiones -responde Tito.

-¡Pero qué jugada más nazi! -concluye Paco.

El grupo se acerca a la habitación izquierda más cercana.

-Vamos a probar en este lugar -dice Kaiser.

Eric se acerca a la puerta y la echa abajo para adentrarse en la habitación. La habitación es similar a la que se alojaron en el hotel, aunque se encuentra habitada en estos momentos. En la cama se puede ver a un hombre con un traje de látex negro, lleno de cremalleras y untado de aceite debajo de una mujer con un látigo en la mano. La pareja mira sorprendido al grupo que invadió la habitación. La mujer, sorprendida, se levanta de la cama, recoge los objetos que hay alrededor de la habitación, entre ellos cadenas, y consoladores, mientras que el hombre se coloca sus gafas que estaban en la mesita de noche. La pareja se marcha de la habitación sin decir nada. Nuestros héroes se quedaron unos segundos en silencio, todavía con esa escena en mente.

-¿Pero queréis ayudarme de una vez? -pregunta Drake, rompiendo el silencio-. ¡Estoy empezando a marearme!

El grupo se recupera y se acercan a la ventana. Efectivamente, Drake se encontraba justo encima de la ventana, todavía bocabajo. Kaiser abre la ventana.

-Ya hemos llegado, aguanta -dice Kaiser mientras agarra a Drake por el brazo y la chaqueta.

Eric ayuda a Kaiser a bajar a Drake, y entre los dos tiran. Parte de la pernera izquierda del pantalón de Drake se rompe y comienza a darse la vuelta, pero Kaiser y Eric ayudan a Drake a entrar por la ventana. Drake finalmente entra por la ventana y se cae al suelo.

-¡Uff! ¡Al fin! Empezaba a temer que acabaría cayendo al vacío.

-Hemos venido lo más rápido posible -dice Kaiser-, pero no te imaginas la de problemas que hemos tenido para ello.

-Me lo imagino -dice Drake, levantándose-. Por cierto, ¿qué demonios eran esos extraños ruidos? Parecían chasquidos y gente gimiendo.

-No querrías saberlo -dice Tito-. En serio, no.

Ahora que el grupo está completo, salen de la habitación y se disponen a seguir bajando. Gondor se detiene por un momento.

-¿Qué haces? -pregunta Kaiser.

Gondor se agacha donde están los cuatro guardaespaldas muertos y agarra el escudo que está en mejor estado.

-Creo que me podría venir bien uno de estos -dice Gondor-. ¿Por qué no cogéis los demás escudos?

-No parece que vayan a durar mucho -dice Drake mientras observa los escudos anti-disturbios. Están bastante dañados. Mira qué agujero tiene éste.

-Pues mi escudo ha tenido mucha suerte -contesta Gondor mientras se lo coloca en la espalda.

De repente, el edificio tiembla levemente durante unos segundos, apagando las luces momentáneamente. En breve vuelven a encenderse y la vibración cesa.

-¿Qué demonios está pasando? -dice Tito.

-Algo me dice que el edificio no va a aguantar mucho tiempo -responde Kaiser-. Tenemos que salir de aquí cuanto antes.

El grupo continúa hacia la escalera y se dispone a bajarla rápidamente para llegar lo antes posible al vestíbulo.

Mientras tanto, Leviathan sigue tratando de huir de Scorpio como puede. Ya está cerca del rió Humboldt y, además, puede ver a la derecha el Magna Marinus atracado en el puerto de Broker, al otro lado del río. Sin embargo, está demasiado distante todavía y no quería arriesgarse a que Scorpio destruyera el barco, por lo que siguió avanzando hacia el río, sin quitar los ojos al Marinus y a Scorpio.

-¡Vamos, sal! ¡Sal! -dice Leviathan para sí mismo.

La lancha High Tide se dirige hacia su posición bastante rápido. Leviathan se alivia, pero Scorpio vuelve a atacar. El helicóptero vuelve a disparar una ráfaga de balas hacia Leviathan. Éste trata de esquivarlo, pero las balas alcanzan el paracaídas y abren un agujero. Leviathan comienza a descender rápidamente.

-¡MIERDA MIERDA MIERDA! -grita Leviathan mientras desciende descontroladamente.

High Tide aún estaba lejos, por lo que si Leviathan cae al agua sería un blanco fácil para Scorpio. Justo a su izquierda hay un puente donde pasan coches por ambos lados, por lo que intenta desviarse hacia él y pasar por encima. Estaba situado a unos metros sobre el puente por lo que tenía posibilidades de pasarlo. Encoge las piernas e intenta desviarse hacia el puente. Consigue pasar por encima mientras Scorpio sigue disparando. Scorpio, aprovechando que Leviathan está cerca del puente, dispara otro par de misiles. Éstos impactan contra la autovía del puente, provocando que varios vehículos exploten y personas inocentes mueran.

-¡Pero qué bestia! -grita Leviathan mientras sigue tratando de volar por encima.

Por desgracia, no sobrevuela todo el puente y choca contra la barandilla del otro lado. El paracaídas se queda enganchado en un poste cercano y termina rompiéndose. La onda expansiva de una explosión de uno de los coches cercanos alcanza a Leviathan y lo impulsa hacia el agua.

-¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH!!! -grita Leviathan mientras cae al agua.

Leviathan cae y se pega un planchazo contra el agua. Éste se queda flotando durante unos segundos, inconsciente. El puente comienza a destruirse y los trozos van cayendo alrededor suya. En ese preciso instante, finalmente el High Tide llega a socorrer a Leviathan y la figura que lo conduce lo sube a bordo. El puente termina de destruirse y se desploma, pero la lancha consigue salir a salvo de ese lugar.

Leviathan vuelve a recuperar la consciencia y abre los ojos.

-¿Dónde estoy?

-Estás a salvo, amigo -dice el hombre que conduce la lancha con acento serbio.

-¡Hombre, Niko Bellic! -grita Leviathan, contento-. ¡Me has salvado!

-He visto la persecución de lejos y supuse que ibas a necesitar mi ayuda en algún momento -dijo Niko-. ¿Te han sido útiles las armas?

-Desde luego -responde Leviathan-. He dejado al resto del grupo con un buen equipo mientras he sacado al helicóptero de ahí. ¿Has guardado el resto de armas como te dije?

-Eso llevo haciendo desde que te vendí las armas -dice Niko-. Tienes un barco de la ostia, ojalá mi primo no se gastara el dinero en apuestas y se comprara uno así, nos sería bastante útil.

La conversación se ve interrumpida por el sonido del helicóptero. Vuelve a hacer su aparición, esta vez delante de la lancha.

-¡CUIDADO! -grita Leviathan.

Si continuaban hacia adelante recibirían fácilmente los proyectiles de Scorpio. Niko tenía que improvisar, por lo que observaba el escenario.

-¡Tengo una idea! -dice Niko.

Cuando Scorpio volvió a disparar otro par de misiles, Niko se desvió directamente a la derecha. Se metió debajo de un pasaje de madera, con postes que dificultaban la puntería de Scorpio. Niko seguía avanzando.

-¡Mientras pasemos por aquí estaremos a salvo! ¡Coge el lanzacohetes que me he traído!

Leviathan saca del maletero el lanzacohetes que había guardado Niko para la ocasión.

-¡Estos postes nos protegen de sus ataques, pero también impide que apunte correctamente! -grita Leviathan.

-¡Tenemos que encontrar un buen lugar para disparar! -contesta Niko en voz alta.

-¿Solo tienes dos cohetes? -pregunta Leviathan.

-¡Sí, es muy difícil conseguir munición de ese trasto! ¡Mierda!

Niko detiene la lancha. Más adelante hay un gigantesco muro que impide el avance. Si salen del lugar, Scorpio les atacará.

-¡No puedo hacer nada! -grita Niko-. ¡Tenemos que acabar con el helicóptero de inmediato si queremos salir de aquí!

-¡Tengo un plan! -contesta Leviathan.

Leviathan apunta hacia el techo más adelante del puerto y dispara. El misil abre una gigantesca brecha en el techo, lo suficiente como para que una persona pueda pasar.

-¿Qué cojones? ¡Has malgastado un misil! -dice Niko.

-¡No te preocupes! -dice Leviathan. ¡Acerca la lancha hacia el agujero y oriéntala hacia el helicóptero!

Niko hace exactamente lo que Leviathan ha pedido. Se acerca a la brecha, girando hacia la izquierda para orientarse hacia Scorpio, que seguía vigilando al dúo.

-Pero si sales, el helicóptero te disparará hagas lo que hagas -dice Niko a Leviathan, que se preparaba para salir.

-Tú salta y aléjate de la lancha, hazme caso -contesta Leviathan.

-De acuerdo, aunque no me hace gracia mojarme -afirma Niko, que saltó al agua y se alejó nadando en cuanto acabó la frase.

Leviathan se acerca a High Tide.

-Ha sido una gran aventura, pero mucho me temo que esta es la despedida -dice Leviathan al barco-. Hubiera preferido poner al barco de los ponys en su lugar para no tener que sacrificarte, pero en esta ocasión no tengo más opciones. Hasta siempre, gran amigo.

Leviathan acaricia levemente el lateral del barco. Inmediatamente después coge una de las rocas que se precipitaron del techo destruido y la colocó sobre el acelerador.

Desde el punto de vista de Scorpio, pudo observar como High Tide se acercaba hacia él.

-¡Jajaja! -ríe Scorpio-. ¡Idiotas! ¿De verdad pensáis escapar de ésta? ¡Ilusos!

Scorpio dispara un par de misiles certeros que impactan contra High Tide, haciendo que explotase y comenzara a hundirse. Tras esto, escuchó un silbido que cada vez sonaba más fuerte. Cuando quiso darse cuenta, observó que un misil estaba a punto de impactar contra el helicóptero.

-¡QUÉ DEMONIOS…! -grita Scorpio.

El misil impacta contra el helicóptero. El helicóptero cae al agua y seguidamente explota. Leviathan, de pié al lado del agujero, con el lanzacohetes sobre su hombro derecho, observa cómo arde los restos del helicóptero y de High Tide, ambos hundiéndose en las profundidades del río Humboldt. Niko sale del agua y observa el panorama.

-¡Mierda! ¡Me dejé la cartera a bordo! -grita Niko, echándose las manos a la cabeza.

-Todos hemos perdido algo hoy, no te quejes -dice Leviathan sin apartar la vista-. Será mejor que volvamos al Marinus.

Leviathan echa el lanzacohetes al agua; no quería dejar pruebas de lo sucedido ni que la policía le trincara durante el camino hacia su barco. Leviathan y Niko salen de ahí y se dirigen a la calle. Durante el camino, Niko saca su móvil y llama un taxi mientras que Leviathan se gira una vez más para comprobar que Scorpio está acabado. Una vez que Niko cuelga, ambos se quedan esperando en la acera apoyados en la pared mientras charlan.

El Majestic cada vez tiembla más fuerte. Nuestros héroes siguen bajando las escaleras mientras tratan de cubrirse del polvo que se filtra por todas partes, como si de un momento a otro fueran a acabar enterrados vivos. Nuestros héroes finalmente se encuentran en el vestíbulo. El vestíbulo es casi tan grande como la suite de Iván; tiene la mesa de recepción a la izquierda con The Majestic escrito en la pared, a la derecha la entrada, al lado de la escalera y al fondo del vestíbulo los ascensores y todo iluminado por varias lámparas de araña doradas colgado en el techo. En el centro de la habitación se encuentran varias mesas redondas con una maceta cada una.

Un gran número de guardaespaldas se encuentran vigilando el vestíbulo por si aparecen nuestros héroes. Antes de que el grupo pudiera retroceder, los guardaespaldas se percatan de la presencia de éstos.

-¡Allí están! ¡FUEGO! -grita uno de ellos.

Nuestros héroes vuelven a cubrirse para evitar daños. Drake, Kaiser y Paco se encuentran cubiertos a la izquierda de la puerta, mientras que Tito, Eric y Gondor hacen lo propio al otro lado.

-¡No podremos acabar con tantos guardaespaldas tan fácilmente! -grita Drake-. ¡Necesitamos un plan!

Kaiser observa el equipamiento que tienen en este momento tras examinar el vestíbulo.

-¡Tengo una idea!

Los guardaespaldas, tras un buen rato disparando en vano, cesan el ataque. Tres soldados blindados avanzan lentamente hacia el grupo, pero se detienen al ver que Gondor avanza hacia ellos con el escudo anti-disturbios.

-Como esto no funcione estamos apañados -dice Gondor para sí mismo.

El trío de guardaespaldas blindado retrocede y comienzan a dispararle. Gondor sigue avanzando hacia ellos a medida que retroceden, aunque no puede avanzar demasiado o el resto de guardaespaldas que se encuentran alrededor de la habitación. Una vez que avanzó lo suficiente, Paco, tumbado en el suelo con su AK-47 apuntando a los tres guardaespaldas, se prepara para disparar. Los guardaespaldas que bloquean la entrada se percatan de su presencia y se disponen a dispararle, solo para recibir una ráfaga de tiros de Kaiser. Eric despacha a los enemigos de la izquierda, cerca de la mesa de recepción, para que Gondor pueda avanzar aún más. Drake lanza una granada al fondo del vestíbulo, sobre Gondor y los tres guardaespaldas. La granada explota y se lleva por delante a varios guardaespaldas. El trío de guardaespaldas sigue retrocediendo y disparando a Gondor. Cuando se encontraron en el punto determinado, Paco dispara a la cadena de la lámpara de araña del techo, lo que consigue que se precipite sobre los tres guardaespaldas y caigan abatidos. De la zona de los ascensores al lado de la sala de las escaleras aparece un guardaespaldas con escopeta que se abalanza hacia Gondor.

-¡MIERDA! -grita Gondor, tan sorprendido que no le da tiempo a ponerse a salvo con su escudo.

Antes de que el guardaespaldas disparase, Tito se abalanzó sobre su espalda y clavó su cuchillo en el cuello. Tras unos segundos en silencio, comprobaron que el vestíbulo está despejado.

-¡Buen trabajo, equipo! -grita Kaiser, contento.

-¡Qué estrategia más nazi! -dijo Paco.

-Desde luego -afirma Drake-. Será mejor que salgamos de aquí cuanto antes.

-Me llevaré la escopeta de este colega -dice Eric mientras le quita la escopeta al guardaespaldas difunto.

Drake sale en primer lugar a la calle. Justo enfrente se encuentra Middle Park, el parque más grande de Liberty City. Al otro lado de la carretera se encuentra una ambulancia con dos doctores subiendo a un herido. A la izquierda de la vía se puede ver como se acercan rápidamente los coches de policía a la zona con las sirenas activadas.

-¡Estamos perdidos! -dice Gondor, desesperado-. ¡Ahora nos detendrán y nos meterán en la cárcel! ¡¡¡Y NO ME GUSTAN LAS CÁRCELES!!!

-Al menos estas cárceles no son como las de Estambúl -contesta Drake-. Pero es raro, ya debería de estar aquí. ¡Ah! Por allí viene.

Por la izquierda, adelantando a las patrullas, una furgoneta blanca se acerca vertiginosamente a la entrada de The Majestic. Cuando se encuentra cerca de nuestros héroes comienza a frenar enfrente de ellos. Con la ventanilla de la puerta del copiloto bajada, el hombre, de pelo canoso y bigote poblado, comienza a hablar.

-¿Qué pasa, chaval?

-¡Sully! -grita Drake-. ¡Apareces justo a tiempo!

-Estaba vigilando desde la esquina del parque -dice Sully-. ¡Venga, subid!

Drake se sube al asiento del copiloto mientras los demás entran por la parte trasera del vehículo. Una vez han terminado de subir y de cerrar las puertas, The Majestic cede y comienza a precipitarse sobre ellos.

-¡Sully, acelera! -grita Drake.

Sully suelta el embrague y acelera al mismo tiempo para salir rápidamente de la zona. Observan, mientras huyen que al conductor de la ambulancia se le cala el vehículo y, seguidamente, todos los médicos bajan y corren para ponerse a salvo, ignorando al paciente del interior.

La furgoneta consigue salir del rango de impacto antes de que caiga por completo el edificio. The Majestic se desploma sobre gran parte de Middle Park, destruyendo la ambulancia e imposibilitando el paso a la policía. El sonido del derrumbe es altísimo, lo suficiente como para que todo Algolquin lo haya oído.

-¡Uff! -resopla aliviado Sully mientras dobla la esquina a la derecha-. ¡Por qué poco! Por cierto, ¿quiénes son tus amigos?

-Son aliados que también buscan el tesoro de Teach -contesta Drake-. Ellos son Kaiser, Paco, Eric, Gondor y Tito. Vosotros cinco, os presento a mi mentor, Victor Sullivan.

-Ya, ya, ya, dejémonos de presentaciones ahora que todavía no estamos a salvo, chico -dice Sully-. Mira lo que se avecina por detrás.

Cuatro coches de policía persiguen la furgoneta. Al tratarse de una furgoneta, ésta resulta ser más lenta que la patrulla que se abalanza hacia ellos.

-¡Maldita sea! -grita Sully-. ¡Me vendría bien que echarais una mano!

-Eso está hecho -contesta Kaiser-. ¡Muchachos, abrid las puertas!

El grupo abre las dos puertas traseras de la furgoneta y desenfundan nuevamente sus AK-47. Kaiser, Eric, Gondor y Tito comienzan a disparar a los policías que les persiguen. Los disparos alcanzan a los conductores y a las ruedas, lo que provoca que los coches se estrellen, a pesar de que sigan viniendo más patrullas.

Paco, como no tenía sitio para disparar, se acerca a Drake y a Sully.

-Ya que estamos, podríamos poner algo de música para ambientar la persecución -dice Paco mientras toca la radio.

-¡Pero no toques! -dice Drake.

Antes de que Drake pudiera pararle, la radio ya se activa.

-…y el Señor nos dará paz durante toda la eternidad mientras nuestras buenas acciones le satisfacen -dice el hombre de la radio-. Rezaremos diariamente hacia él como acto de fe, como dicta el libro sagrado. Alabado sea el señor, que bendice nuestras almas y nos libra del mal…

-¿Pero qué mierda ha puesto éste? -dice Sully.

-¡Qué pene de emisora -opina Paco.

-La voy a cambiar -contesta Drake.

Algunos botones de la radio se caen al suelo. Drake intenta pulsar cualquier botón para tratar de apagar la radio, en vano.

-…vuestras donaciones será la prueba de nuestra lealtad a Dios -continúa el hombre de la radio-, la llave al paraíso, que los pecadores ardan en las profundidades del infierno, del profundo abismo, y que el Señor se apiade de sus almas. Sacrifiquen vuestro dinero al igual que Jesús se sacrificó para nuestra salvación…

Kaiser deja de disparar y saca el móvil de Leviathan. Marca el número del teléfono del Magna Marinus y espera a que Leviathan descuelgue.

-¡Vamos! ¡Vamos! -dice para sí mismo Kaiser, temiendo a que Leviathan no lo hubiese logrado.

Finalmente Leviathan descuelga.

-¿Kaiser?

-¡Uff! ¡Menos mal que lo has conseguido! -dice Kaiser, aliviado.

-Sí. Tengo problemas; me está rodeando la policía y no puedo detenerme. ¡Tenéis que subir a bordo inmediatamente!

-¿Y cómo pretende que hagamos eso?

-Sigue avanzando hacia el sur y pégate al río. Cuelgo.

Después de guardar el móvil, Kaiser se acerca a Sully.

-Sully, acércate cuando puedas al río y dirígete al sur.

-De acuerdo -dice Sully-.

En la siguiente curva, la furgoneta gira a la izquierda para dirigirse al río Humboldt. Sully trata de esquivar a las patrullas que se avecinan por delante, mientras que el resto del equipo sigue disparando a los coches que les persiguen.

-…por fijar la vista…! En el screen, en la pantalla, en el screen, en el tubo en la tela -dice otro hombre en la radio-. Por las linea magnética y electrónica y por la sensibilidad de la luz, producirá ceguera. La mayoría de los niños que juega Nintendo después de tres años necesitan poner espejuelos. Porque los está destruyendo los nervios ópticos de…

Tras avanzar durante un rato hacia la izquierda ya se puede comenzar a distinguir el río Humboldt. Alejándose hacia el sur se encuentra el Magna Marinus siendo perseguido por varias lanchas de policía. En ambas orillas del río se encuentran muchos policías apuntando al barco.

-¡Sully! -dice Kaiser-. ¡Tenemos que subir a ese barco!

-¿Y cómo quieres que hagamos eso? -pregunta Sully.

-¡Tú acelera, yo le volveré a llamar!

-…publicó que el día anterior en el Japón -continúa el tipo de la radio-, setecientos niños fueron hospitalizados en un solo día en Tokio Japón por jugar con un Nintendo llamado Poken Monster. En un solo día, usted dirá, si fuera uno, o si fuera dos, tres, o diez sería muy bien, ¡pero setecientos! ¡No es coincidencia!…

-Levi -dice Kaiser al móvil-, ¿qué sugieres que hagamos?

-Te sugeriría que te pegases un tiro en la sien por llamarme así, pero pensándolo mejor, sigue acelerando.

-¡Nos caeremos al agua si hacemos eso! ¡Ya estamos bastante cerca del puerto!

Varios metros más adelante se puede ver que la autovía se desvía en una curva hacia la derecha. Si quieren subir a bordo del Marinus tienen que seguir acelerando. Kaiser no tenía ni idea de como iba a funcionar la cosa.

-Dile al conductor que si alguien se pone delante suya, no pare. ¡Suerte! -dice Leviathan, colgando.

-¡Sully! -dice Kaiser-. Sigue acelerando hacia el puerto. Si algo se pone en medio del camino, no bajes la velocidad.

-¿Estás loco, chico? -dice Sully mirando a Kaiser por el espejo superior.

-¡Tú hazme caso!

La policía que persigue a la furgoneta comienza a detenerse. El grupo cierra las puertas de la furgoneta y se agarran a los asientos. Sully acelera, atropellando algunos policías que disparan al Marinus. El barco continúa alejándose hacia el sur, dejando atrás Liberty City. La furgoneta está a escasos metros del puerto. Acelerando sin más caerían al agua.

-¡Qué locura! -grita Drake.

De pronto, un camión derrapa y se coloca en línea delante de la furgoneta, chocando contra la barandilla de la izquierda. La carga que lleva son dos grandes planchas de metal inclinadas en forma de rampa. Sully entiende el plan y acelera.

-¡Agarraos todos! -grita Sully al grupo.

La furgoneta toma la rampa con bastante velocidad y despegan. El momento en el que se mantienen en el aire les pareció eterno. La furgoneta se desvía hacia la derecha y comienza a caer hacia el lado derecho del Marinus. Si caen al agua, los policías de las lanchas conseguirían detenerles. Todos están atentos a la trayectoria del vehículo, incluido Leviathan.

-¡Venga, joder! -dice Leviathan mientras gira el barco levemente a la derecha para que la furgoneta caiga en la cubierta.

Finalmente la furgoneta cae. Las ruedas traseras impactan contra la barandilla derecha del barco, cerca de la zona de la piscina, y se queda colgado con el morro siendo arrastrado por el agua. Leviathan observa el camión con las planchas de metal. Niko, el conductor del camión, alzó su brazo derecho, despidiendo a nuestros protagonistas. Leviathan también se despide de él y Niko se marcha con el camión al interior de la ciudad. Leviathan baja rápidamente, dejando el barco en piloto automático, para socorrer al grupo. Kaiser es el primero en salir.

-¡Guau! -dice Kaiser-. ¡Nunca pensé que lo conseguiríamos!

-Aún no hemos terminado -contesta Leviathan-. Tenemos que ayudar a los demás a sacarlos de la furgoneta.

En orden, Eric, Tito y Gondor ayudando a Paco salen de la furgoneta sin problemas. Sin embargo, algo llama la atención de nuestros héroes. Una gigantesca explosión inunda parte de la zona donde se encontraba el camión con las planchas de metal. Varios policías salen volando por los aires y las lanchas que perseguían el Marinus cambian su rumbo para dirigirse al origen de la explosión. Entre todo el humo vuelve a aparecer Scorpio, armado con un lanzacohetes sobre su hombro derecho, buscando represalias.

-¡¿QUÉ COÑO?! -exclama Leviathan, completamente sorprendido-. ¡Pero si se llevó un misilazo! ¡Vi como su helicóptero explotó! ¡Es imposible que haya sobrevivido a eso!

-Pues ahí está, vivito y coleando -dice Kaiser-. Estamos jodidos.

Scorpio dispara un misil hacia el Marinus. Ya que Leviathan había maniobrado anteriormente hacia la derecha, el misil se dirige directamente a la furgoneta, precisamente cuando Sully se encontraba ayudando a Drake.

-¡Rápido, chico -grita Sully mientras ayuda a Drake a salir-, sal de ahí!

-¡Joder, JODER! -exclama Drake mientras salta de la furgoneta.

Justo cuando Drake salta, el misil impacta contra la furgoneta. La explosión daña levemente la parte derecha del barco, ya que la furgoneta amortiguó un poco la explosión. Leviathan sabe que si el Marinus recibe otro impacto como ese no lograran salir de ahí, por lo que tampoco podrán detener a Leonard o a Iván y evitar que consigan el tesoro.

-¡Gondor, baja al sótano! -grita Leviathan-. ¡Ya sabes lo que hacer!

-¡De acuerdo! -afirma Gondor, mientras se dirige al interior del barco.

Scorpio dispara un segundo misil. Éste va dirigido al barco directamente, sin ninguna posibilidad de maniobrar para esquivarlo. Una pequeña compuerta a la izquierda de la puerta de cristal se abre, revelando una especie de dispositivo con forma de embudo. El dispositivo suelta un montón de aire comprimido hacia el misil que consigue desviarlo al agua.

-¿Qué demonios ha sido eso? -pregunta Drake.

-Es un dispositivo que expulsa aire comprimido -responde Leviathan-. Gondor, nuestro mecánico, lo fabricó para el barco, por si nos atacaban con misiles. Nos ha venido que ni pintado en esta ocasión.

-Entonces estamos a salvo, ¿no? -dice Drake-. Ahora podremos esquivar todos los misiles que nos lance Scorpio.

-No, tarda varios minutos en recargarse. Si Scorpio nos lanza otro misil, estaremos perdidos.

Justo cuando Leviathan acabó la frase, Scorpio disparó por tercera vez. El grupo se sorprendió, ya que no esperaba que Scorpio tuviera varios misiles guardados.

-¿No nos queda ningún mecanismo de defensa que pare eso? -pregunta Kaiser.

-Me temo que no -dice Leviathan mientras observa el tercer misil que se dirige a ellos con mucha velocidad.

-Entonces, ¿hemos fallado? -dice Gondor, que se reunió con el grupo una vez activado el dispositivo.

-Mucho me temo que sí -dice Eric, desanimado.

-¡Qué pene de misión! -concluye Paco.

De repente, Leviathan se percata del escudo anti-disturbios de Gondor. En un abrir y cerrar de ojos, se lo quita de su espalda.

-¡Hey! ¡Eso es mío! -exclama Gondor.

Leviathan, haciendo caso omiso, avanza rápidamente hacia la popa del barco y lanza el escudo con todas sus fuerzas hacia el misil. El escudo consigue colocarse delante del misil e impacta levemente por la parte superior, lo suficiente como para desviar el misil hacia abajo. El misil cae al agua a menos de medio metro del barco y explota, propulsando un montón de agua hacia arriba, mojando a nuestros héroes. Scorpio decide disparar de nuevo, pero descubre que ya no tiene más munición. No tiene más remedio que soltar el lanzacohetes y ponerse de rodillas tras comprobar el montón de policías que le ha rodeado. Mientras le colocan las esposas y se lo llevan, nuestros héroes se despiden de él mientras se alejan.

Lo han conseguido, han escapado de Liberty City. Todos están alegres y lo celebran por todo lo alto en el interior del barco, excepto Leviathan.

-¿Qué pasa, Levi? -pregunta Kaiser con una botella de Coca-Cola en la mano.

-¿Que qué me pasa? -dice Leviathan-. ¿No te das cuenta? No hemos conseguido ninguno de los dos trozos, Leonard e Ivan se han escapado y no tenemos absolutamente ninguna pista. No hemos sacado nada de esto y casi morimos por culpa de esta estúpida aventura.

-¡Jajaja! -ríe Drake mientras se acerca a Leviathan.

-¿Qué te hace tanta gracia, Drake? -dice Leviathan, algo molesto.

-Conque no hemos conseguido nada, ¿eh? -dice Drake, sacando su cuaderno.

Drake abre su cuaderno y comienza a pasar las páginas rápidamente. En una de ellas se detiene y extiende su brazo para mostrárselo a Leviathan.

-¿Será posible? -dice Leviathan, alegrándose.

Las dos páginas del cuaderno contienen los grabados de ambos trozos de marfil. Drake los ha dibujado como si estuvieran juntos y ahora se puede ver con claridad el mapa.

-Aproveché la reunión para colarme en la suite de Iván y esconderme en una habitación para dibujar ambos trozos, en vez de tratar de robárselos. Te ayudaré con la búsqueda del tesoro si me prometes que destruimos el contenido de éste y, si es posible, nos repartamos el botín. ¿Hay trato o no?

-¡Por supuesto! -dice Leviathan, dándole la mano a Drake-. No puedo consentir que el viaje haya sido en vano, y no me importa repartirnos las ganancias. Pero, ¿por qué quieres destruir el tesoro de Teach?

Drake se sienta en uno de los sofás de la sala. El resto del grupo se acomoda alrededor suya para escucharle.

-Cuando encontré el cofre que contenía el trozo de marfil en la Venganza de la Reina Ana, el barco de Teach, también encontré un pergamino de Kidd dirigido a él. El mensaje era una especie de comisión de Kidd para que, cuando su amigo Teach comenzara a surcar los mares, escondiera cierto cofre. El cofre no solo contiene tesoros de valor incalculable, sino que en su interior escondió un objeto maldito, que según describió puede provocar el caos si cae en manos equivocada. Kidd confiaba tanto en Teach que no le importó darle el tesoro, ya que sabía que él nunca llegaría a utilizarlo. Cuando traté de llevarme el trozo y el pergamino, Iván se dio cuenta y me detuvo. Ahora él quiere utilizar ese objeto para obtener poder. ¡Es como si cometieran un atentado! ¡Terrorismo puro!

-¿Leonard conoce el secreto? -pregunta Tito.

-No estoy seguro, aunque probablemente no lo sepa y lo busque por la fortuna -responde Drake-. Si está tan seguro de ser descendiente del famoso pirata va a considerar suyo el tesoro por todos los medios, y si encuentra ese objeto lo más seguro es que lo utilice. ¡Hay que destruirlo a toda costa!

-Maldita sea, chico -dice Sully-, siempre te las apañas para meterte en todos los problemas del mundo. ¿No podemos dejar simplemente que estos dos se maten entre ellos?

-No podemos arriesgarnos, Sully -contesta Drake-. ¿Y si resulta que pueden conquistar el mundo de esta forma?

-Sea lo que sea -interrumpe Leviathan- nosotros tenemos el mapa y ellos no. Tenemos ventaja y vamos a aprovecharla.

-¡Desde luego! -afirma Drake.

-Déjame ver el mapa -dice Leviathan.

Al fondo de la habitación se encuentra Paco, con su rodilla derecha vendada. A su lado, Eric enciende la radio para escuchar las noticias.

-…la policía sigue investigando el caso de la destrucción de The Majestic -dice la reportera-, uno de los hoteles más prestigiosos de Liberty City, que ha caído hace unas horas sobre Middle Park. Uno de los sospechosos, armado con un lanzacohetes, ha sido detenido, mientras que el resto de terroristas han huido en un barco blanco. El terrible incidente ha provocado varias muertes y un herido. A continuación os dejamos unas palabras del único superviviente del suceso.

-¡ES INAUDITO! -grita el superviviente-. Primero me cae una mesita de noche en la cabeza y me deja inconsciente en el suelo. Pero claro, la gente no venía a ayudarme porque se estaba derrumbando el edificio. Cuando consigo salir de ahí arrastrándome, la ambulancia que al fin vino a socorrerme me atropelló. Los médicos me suben a la camilla, me llevan a la ambulancia y, cuando parecía que estaba a salvo, ¡el edificio me cae encima! ¡No me puedo creer la mala suerte que tengo!

-Siento oir eso, Aitor -lamenta la reportera, revelando el nombre de la víctima-. En otro orden de cosas…

-¡Oiga, no me ignore! -dice Aitor.

Eric, al ver que Leviathan se acerca, apaga la radio.

-Paco, busca esta localización -dice Leviathan pasándole el cuaderno.

-De acuerdo, déjame que lo busque con el Google Earth -dice Paco.

Tras un rato buscando, Paco encuentra lo que quería.

-Según este mapa, el punto blanco señala el desierto de Sonora, en la frontera de Estados Unidos y México.

-¿Otro desierto? ¡No me jodas! -contesta Drake desde lejos.

-Parece ser que estos números aquí abajo son coordenadas -dice Paco-. Gracias a este programa he localizado el punto exacto donde debemos viajar. Pero creo que tendremos que dejar el Marinus en otro lugar, porque no se puede llegar por mar.

-Conozco la persona adecuada para llevarnos hasta allí -dice Sully.

-No estarás pensando en quien yo creo que es, ¿no? -pregunta Drake a Sully.

Sully levanta su ceja izquierda.

-¡Maldita sea, Sully! -dice Drake.

-Pues bien -dice Leviathan en general mientras se levanta-, vamos a equiparnos con nuestra ropa más fresquita. ¡Nos vamos al desierto de Sonora!

El portátil de Paco se apaga de repente.

-¡Pero qué pedazo de pene de cargador! -concluye Paco.

Continuará…

Saludos

LeviathanDominator

Categorías:Relatos
  1. Lunes 6 agosto 2012 a las 7:32

    Joder que tochazo… pero la verdad es que la historia te está quedando épica, me encanta mi personaje, pero creo que le falta un poco de carisma, pero bueno… El caso es, que ojalá yo pudiese escribir una historias como tu lo haces y dando tantos detalles, simplemente maravilloso. Esperando la tercera parte… ¿Cuando llegará? xD .

    Saludos

    PD: Beaten.

  2. Miércoles 8 agosto 2012 a las 18:33

    Buena.

    • Miércoles 8 agosto 2012 a las 18:36

      Ahora el comentario, buena historia, algo larga pero no se hace pesada, creo que es demasiado frenetico muchas cosas en muy poco tiempo y hay partes en las que parece que los personajes que no actuan no hacen nada, tipo la presentacion Drake habla un rato con kaiser creo y los demas estan hay quietos.

      10/10 like y favoritos me suscriboh

      • Jueves 9 agosto 2012 a las 20:57

        Es frenético porque está lleno de acción, naturalmente.

        En la presentación donde Kaiser está apuntando a Drake, los demás se encuentran inconscientes. Si te refieres a la parte donde están arrodillados, Iván y Drake eran los que acaparaban prácticamente toda la conversación. Puse que Kaiser fuera que pensaba esas cosas porque sería algo tonto que todos pensaran exactamente lo mismo, y tampoco iba a hacer que pensaran cosas distintas, a no ser que no te importe que la historia sea más larga.

        En la siguiente parte tendré en cuenta eso. No me importa que sea absurdamente larga, aunque sería una pena que los “protagonistas” no la lean por ese motivo. Encima que lo hago por nosotros…

        Saludos

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