Inicio > Relatos > Creepypasta: Interitum anima

Creepypasta: Interitum anima

Team Fortress 2 era uno de mis juegos multijugador favoritos de todos los tiempos. Es un juego multijugador competitivo en primera persona donde eliges a una de las nueve clases y te enfrentas con tu equipo al equipo contrario con objetivos variados. Valve no para de actualizar el juego con nuevos contenidos como armas, sombreros, modos de juego, etc. Sin embargo, no puedo evitar contaros una de mis peores experiencias de mi vida, todo por culpa de este videojuego.

Era una noche tranquila, donde yo recién había terminado de ver unas cuantas películas de mi colección y quería echar unas partidas antes de acostarme. Mi afán por coleccionar sombreros en el videojuego no paraba de aumentar, ya que son muy difíciles de conseguir y ayudaban a que tu personaje fuera más propio y original que el resto. Mucha gente busca objetos de calidad clásica, inusual y genuina, pero yo me conformaba con cualquier tipo de calidad. Durante mucho tiempo estuve reuniendo muchas armas para fabricar metal, por lo que podía, o bien fabricar un objeto, ya sea aleatoriamente o especificando, aunque este último requiere más metal, o bien intercambiando mi metal con otro jugador y recibir objetos suyos. Tras un buen rato jugando en Dustbowl, decidí unirme a un servidor de comercio donde suelo ir para intercambiar cosas que no utilizo. En este mapa de un bosque, muy bonito por cierto, no te permiten matar a ninguno de los jugadores para que pudieran comercializar tranquilos. Me elegí al Medic y comencé a dar vueltas preguntando a la gente si me daba algún sombrero a cambio del metal refinado que tanto me ha costado fabricar. Estuve varios minutos copiando y pegando la misma frase en el chat para no tener que escribir constantemente mientras paseaba, hacía mis burlas y observaba al resto de jugadores que también rondaban alrededor del mapeado.

Algo me llamó la atención. En la orilla de un lago algo lejos de la zona principal de intercambio, se encontraba un Spy mirándome. El Spy llevaba la Boina de Franchute de color negro con dos items misceláneos; el Uniforme Informal y el Pin del Cubo de Compañía de calidad genuina de la reserva de Portal 2. Estaba bastante claro que este jugador no era un Free to Player; es decir, un jugador sin cuenta Premium, ya que desde 2011 el juego se hizo gratuito para todo el mundo. Al fijarme en el jugador me di cuenta de que, en la zona donde sale el nombre del jugador, no salía nada, como si no tuviera nombre. Estaba claro que no era un bot, porque los bots lógicamente no pueden intercambiar objetos. Aun así, pensé que era simplemente un error del juego y le volví a preguntar si le interesaba mi metal. El jugador no respondió, ni siquiera se movió. Le volví a preguntar, en vano. Pensé que estaba ocupado en mitad de un intercambio con otro y por eso no respondería hasta que acabase. Por si acaso, pregunté de nuevo. Esta vez, el jugador se desconectó de la partida. Me quedé mirando un rato ya que no esperaba esa reacción. Imaginé que podría haber tenido un fallo de conexión o de su PC y traté de volver a la zona principal donde estaban todos los jugadores reunidos.

Mientras trataba de llamar la atención de la gente copiando y pegando la misma frase, no paraba de pensar sobre ese Spy. ¿Acaso le asusté y se fue sin más? ¿Le había molestado en algo? Es lo que tiene cuando alguien se desconecta de repente, que puede haber muchas razones por las que se va, aunque no creo que haya dicho algo malo.

Tras un buen rato dando vueltas en vano, decidí irme de la partida. Entré en otro servidor de comercio, esta vez con un mapa ambientado en Minecraft, aunque en este, a diferencia del anterior, tenías libertad de matar al equipo contrario. Muchos de los jugadores se mataban entre ellos en vez de utilizar el servidor como es debido. ¿No tenemos suficientes modos de juego principales? Probablemente sean gente incapaz de jugar bien en serio y se quiera desahogar matando gente que intenta comercializar. Me quedé en el respawn tratando de intercambiar mi metal, cuando vi en el rincón al mismo Spy sin nombre que vi en el servidor anterior. Me acerqué para volverle a preguntar si le interesaba mi metal. En esta ocasión se giró hacia mí y se quedó inmóvil durante un buen rato. El silenció se rompió cuando recibí una notificación de intercambio de Steam, por tanto abrí la interfaz de Steam y acepté. El jugador no tenía nombre ni avatar, algo que me asustaba un poco. ¿Cómo puede haber un error así? El misterioso jugador colocó en una casilla el sombrero Tricornio Pirata del Demoman, de calidad única, la más básica del juego. El sombrero estaba personalizado con nombre y etiqueta propios, en latín. El nombre del sombrero se llamaba Interitum anima, y su descripción era Tollit animam hostiarum. No tenía ni idea de latín, aunque pensé en buscar el significado una vez concluyese el intercambio. Cuando navegué por mis objetos para darle el metal, el intercambio terminó y recibí el objeto sin presionar el botón. ¿Cómo era posible? Pensé que sería otro error del juego, por tanto, como no soy mala persona, decidí devolvérselo. Cuando hice click en su inexistente avatar, me llevó a su perfil, pero cual fue mi sorpresa que este perfil no existe en la base de datos de Steam. Pensé que todos los errores como su desconexión anterior, su nombre y su avatar vacíos y el intercambio estaban relacionados, así que mandé un mensaje a Valve detallando lo ocurrido. Era natural que iban a tardar en responderme, por tanto salí de la interfaz. Como imaginaba, el jugador desapareció de la partida. Me desconecté del servidor y busqué información acerca del significado del sombrero. Interitum anima, tal y como imaginé, era una frase en latín y significa Destrucción del alma, y su descripción, Tollit animam hostiarum, se traduce en “Destruye el alma de las víctimas”. Me pareció un nombre y descripción bastante molón y original, ya que muchas veces he visto nombres de este estilo pero en inglés, y recurrir al latín me pareció inteligente. Tras saciar mi curiosidad, volví a Dustbowl, uno de mis mapas favoritos del juego.

En la partida había 15 jugadores en BLU y 14 en RED. Me uní a RED automáticamente ya que no permitían que la partida estuviera desequilibrada. Nunca me ha importado el equipo que me tocase, excepto cuando juego con mis amigos y nos separan al equilibrar el juego, aunque esta vez estaba jugando por mi cuenta. Me fui al menú de equipamiento para probar mi nuevo sombrero. Me gustó, le quedaba bastante bien para el Demoman, y lo que es mejor es que no he tenido que gastar mi metal, por lo que podía fabricar un nuevo sombrero si quisiera. De momento mis motivaciones se centraron en equipar el sombrero junto con mi set de armas favorito: el lanzagranadas, el escudo espléndido y el Decapitador del Jinete Decapitado sin Montura, el hacha de uno de los jefes de Halloween del juego que con tanto esfuerzo fabriqué años atrás. El tiempo de preparación estaba a escasos segundos de finalizar, por tanto salí del respawn y, gracias a la carga de mi escudo, llegué a tiempo hasta el primer punto de control que teníamos que defender. Como es natural después de tantos años jugando, mi experiencia era muy alta, por lo que mataba con facilidad a los enemigos. Maté a un Scout gracias a mi hacha, a un Soldier y a un Pyro con mi lanzagranadas, y luego, gracias a mi escudo y al hacha, conseguí matar a un Heavy con la ayuda de un Engineer que estaba situado cerca mía. Sin embargo, algo raro estaba sucediendo; cada vez venía menos gente del respawn BLU. La partida acababa de empezar y era normal que las defensas de RED fueran bastante sólidas, pero no era normal que apenas tres jugadores salieran del respawn. Pulsé la tecla de tabulador y comprobé que la mitad de jugadores de BLU había desaparecido, y me pareció cuanto menos curioso que la gente que se haya ido sea la gente que he conseguido matar yo. El resto de jugadores también morían a manos del resto pero, como es normal en el juego, al cabo de unos segundos vuelven a aparecer. Dejé de vigilar el punto de control y me dirigí hacia el respawn azul para comprobar si lo que pensaba era cierto. Maté a un Spy que trató de huir de mí y esperé a que reapareciera sin éxito. El resto de jugadores se quedaron mirando extrañados cerca del respawn BLU y se preguntaban qué estaba sucediendo. La mayoría pensó que era un error de conexión, pero es demasiada casualidad de que solo se hayan desconectado los jugadores del equipo BLU. Solicitaron una mezcla de equipos y nos quedamos en 7 jugadores de BLU y 8 de RED. Seguí jugando y maté a algunos jugadores de BLU solo para comprobar, cada vez más asustado, de que se repitió la historia. Volvieron a solicitar una mezcla. Con solo 3 jugadores de BLU y 4 de RED volvimos a intentarlo, y así hasta que solo quedé yo y un Soldier de BLU. El Soldier consiguió matarme y, ya que estaba solo y el camino al primer punto de control estaba lejos, consiguió capturarlo. Al intentar capturar el segundo, logré sorprenderle en mitad del camino, le embestí con mi escudo y le decapité. Como esperaba, se desconectó una vez le había matado y me quedé solo en el servidor. No podía creer lo que estaba pasando, estaba asustado y sudaba a montones. Me había quedado completamente solo en el servidor. Me quedé un rato observando el cuerpo sin cabeza del Soldier y, de repente, la pantalla se puso en negro y sonó un ruido blanco tan fuerte que me caí de espaldas de la silla. Estaba respirando agitadamente a causa del susto y, sin pensarlo dos veces, reinicié el ordenador. Mientras cargaba el sistema operativo y ejecutaba el juego no paraba de pensar en esa partida y en todo lo que ha pasado. Nunca antes me había pasado algo similar, y lo más lógico que se me ocurría era que todo era un conjunto de errores de software extraños.

Volví a iniciar el juego y esta vez cargó más rápido. Noté algo extraño en el menú principal, y era que el fondo de pantalla y la música eran del evento de Halloween, a pesar de que todavía quedaban meses para celebrarse el siguiente. Lo más curioso de todo es que no aparecía la imagen de ninguna clase del juego a la derecha donde normalmente solían estar. Lo primero que se me ocurrió hacer era quitarme el sombrero, porque todo ésto empezó desde que lo recibí. Sin embargo, al intentar entrar en el inventario me salió el típico mensaje de que el servidor de objetos no estaba disponible, algo que solía pasar normalmente, por lo que no me dejó acceder a mis objetos y tendría que conformarme con jugar con el equipamiento por defecto, algo que no me importaba en absoluto. Entré en un nuevo servidor, esta vez en Goldrush, un mapa donde BLU ha de empujar una vagoneta hacia la base de RED. Cuando entré, me sorprendí al ver que tenía todo mi equipamiento usual, lo que significaba que el servidor de objetos volvía a estar disponible. Entré en mi inventario y me volvió a salir el mismo mensaje, algo que me extrañó muchísimo. Antes de salir del respawn, hice una de las burlas del Demoman para ver en tercera persona si tenía equipado el sombrero. Me aterroricé bastante cuando vi a mi Demoman, con su equipamiento normal, pero con un aspecto terrible, como si tuviera una expresión humana, muy realista. Tenía una cara de desanimado y muy cansado, con muchas arrugas como si se estuviera haciendo viejo. La animación de la burla la hizo con pocas ganas y sin decir ni una palabra. Durante la animación no aparté la mirada del monitor aunque tuviera ganas de hacerlo, pero por fortuna la cámara volvió a ponerse en primera persona. Salí del respawn y decidí jugar con normalidad. A medida que avanzaba al punto de partida de la vagoneta conseguía atraer la mirada del resto de jugadores. Preguntas como ¿qué pasa con su cara? o ¿qué demonios es eso? inundaban el chat antes de que comenzase la ronda. Cuando las puertas de BLU se abrieron, comencé a matar jugadores para descubrir que lo que pasó en la partida anterior se repetía aquí. Quería salir de la partida, pero no me podía desconectar de ninguna forma y del terror solo podía pensar en seguir jugando, sin poder levantarme de la silla. Así, eventualmente y tras varias mezclas de equipos, volví a quedarme solo en la partida tras matar a todo aquel jugador que se puso en mi camino. Me quedé un rato observando inmóvil el escenario sin saber que hacer hasta que la cámara se puso en tercera persona, como si estuviera haciendo una nueva burla, y el Demoman soltó el hacha y miró hacia la cámara muy desanimado, diciendo “no deberías haberlo hecho”. Tras esto, se desplomó en el suelo y soltó un grito aterrorizante con una voz diferente a la que suele tener. El servidor me mandó un mensaje de error de conexión con el servidor y se dispuso a cargar otro servidor diferente. No podía aguantar las ganas de llorar y quería dejarlo, pero no podía, algo me lo impedía.

Seguí jugando en varios servidores durante toda la noche hasta que un amigo me llamó al teléfono, diciendo que quería echar una partida conmigo. Intentando hablar con un tono alegre, le dije que sí, que jugásemos. Fui incapaz de decirle lo que realmente estaba sucediendo y colgué antes de que se despidiera. En breve se conectó a Steam, ejecutó el juego y se dirigió a la partida donde estaba jugando. Era el mapa 2Fort, donde cada equipo tenía que capturar el maletín del equipo contrario, y el equipo que capturase más maletines, ganaba. Jugaba en BLU como Demoman, la única clase que me permitieron seleccionar, con un aspecto mucho más terrorífico que antes. De las arrugas que tenía en la frente apenas se podía ver su ojo derecho, ya que el izquierdo lo tenía tapado por su característico parche. Incluso la ropa estaba muy sucia y llena de sangre tan realista que hasta asustaba. Mi amigo, por desgracia, tuvo que unirse al equipo contrario debido al balanceo. Al verme en el puente en medio del mapa me preguntó si el skin que tenía era un nuevo item sacado de la nueva actualización. Pobre iluso.

No podía resistir la tentación de cargar contra él, de desenfundar mi hacha y arrancar la cabeza del Pyro, la clase que llevaba actualmente. Él se acercaba a mí, completamente inconsciente de lo que estaba a punto de provocar. No quería, me negaba, pero hice que mi Demoman cargase contra él y le consiguió decapitar. Su Pyro gritó, pero no con la voz del personaje, sino con la voz de mi amigo. Un grito escalofriante y desgarrador, como si se hubiera hecho daño de verdad. Finalmente conseguí levantarme, completamente asustado, y me tumbé en el frío suelo, boca arriba, llorando desconsoladamente, gritando al aire y golpeando el suelo, preso del pánico. Las lágrimas se derramaban alrededor de toda mi cara y mojaba toda la ropa que llevaba. Estuve un buen rato así hasta que me levanté y llamé a mi amigo. El teléfono lo cogió su padre, alguien que yo conocía naturalmente, y le pregunté si estaba su hijo. El hombre, extrañado, me dijo que el no tiene ningún hijo y que me había equivocado de número. Volví a insistir y me repitió lo mismo. Me disculpé y colgué. ¿Qué a pasado con mi amigo? Su perfil de Steam tampoco existía y no hubo forma de contactar con él. Es como si el nunca hubiera existido.

Mi cabeza comenzó a doler. No podía creer que hubiera desaparecido, y lo peor es que eso mismo es lo que podría haberle pasado al resto de jugadores que he matado desde que equipé ese maldito sombrero. Volví a sentarme, desesperado. Entré al menú de objetos, que afortunadamente estaba disponible al fin, seleccioné el Interitum anima y traté de borrarlo. El juego no me dejaba borrarlo y apareció un misterioso atributo que indicaba que no podía ser borrado, algo que nunca antes había visto en este juego. Tras varios intentos inútiles, entré en un servidor de comercio, no me importó cual. Esta vez pude seleccionar otra clase, probablemente debido a que es un servidor centrado en intercambios. Mi Demoman seguía como siempre, con un aspecto viejo, débil y desanimado y equipado con ese maldito sombrero. Elegí al Medic y me quedé en un rincón solitario, pensando en la gente que ha desaparecido por mi culpa, golpeándome en la cabeza con el deseo de despertarme para comprobar que no era más que una mala pesadilla. Un Scout se acercó a mí y me ofreció un par de sombreros que me hubiera gustado tener en otras condiciones, a cambio de metal. Sin pensarlo dos veces le envié una solicitud de intercambio. Una vez estuvimos en el menú de intercambio, busqué rápidamente el Interitum anima y lo deposité en una casilla vacía. Antes de que el jugador hiciera nada, le dí al botón de aceptar intercambio y, sin esperar la confirmación del otro jugador, el intercambio finalizó y me deshice del sombrero. Quité el juego, lo desinstalé de mi PC, junto con Steam, y nunca más lo volvería a instalar. Hasta hoy, no dejo de pensar en aquél pobre Scout que recibió el sombrero.

Saludos

LeviathanDominator

Categorías:Relatos
  1. Lunes 13 agosto 2012 a las 8:34

    Gran historia, un poco parecida a algunos creepypastas de videojuegos que ya he leído pero bueno, son algunas similitudes nada mas. Pero admito que hacer que las personas que mata con ese sombrero nunca hallan existido en vez de matarlas simplemente, o que salga sangre, a sido muy original. Para ser la primera muy buena creepy.

    Saludos

    PD: tu lo sabes, no creo que haga falta decirlo>:D

  1. No trackbacks yet.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: